Despiértame


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Suele ocurrir de varias maneras, pero la más cobarde de abandonar a una persona, es dejarle de hablar sin darle una explicación, irse sin avisar. Primero dice que se muere por ti. Después, que se quieren morir contigo. Pero al final, tú me has dejado aquí para morir solo.

Nunca nadie me advirtió antes sobre crear adicción a ciertas cosas o a las sobredosis, como por ejemplo, tus ojos color de cielo oscuro en una tarde nublada, tu linda mirada triste, tu corazón complicado y carente de amor.

Hoy necesito que alguien me aleje ya el agua del vino, para que tu retorno sea la señal exacta que marque el fin de mi abandono, para que mi boca sedienta sea la bandera, el signo, la rama venenosa, la hora ardiente, la hora, en fin, de detener el diluvio, de esconder las fuentes, de hacer carbón del agua y cenizas del vino.

Requiero urgentemente que alguien se atreva a alejar de mí todos los frutos mágicos del universo, de manera que mis labios ebrios de amor sólo puedan encontrar en ti lo candente, para que seas de azufre y tu cuerpo sea de llamas sobre un cuerpo de agua.

Será que tu no comprendes, amor de mi vida, que la tarea más laboriosa de los amantes no consiste en hacer el amor, sino en deshacerlo en pedazos a la luz incierta de la madrugada o al descortinar el alba casi mundo ya, instantes mágicos donde todos necesitamos un de cómplice, o de alguien que nos ayude a usar el corazón para sentir todo en un roce apenas, en un contacto inflamado, en un apretón conspirativo, en la simple mirada, para dejarnos morir de amor en un palpitar, en un aullido con silenciosa voz.

Hoy no quiero seguir soñando que tú volverás. Mejor, despiértame con tu llegada.

Necesito Decirlo


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Tendría tanto a decirte, amada mía, que creo que ante ti me animo a desnudar por completo mi doliente corazón. Permitiría que reparases por completo el interior de mi melancólico mundo con tus sensibles ojos de café, así como el viento barre a la lejanía las arenas de una playa desierta, pero sin que tú te pierdas en ella.

Desearía que sintieras por completo como mis palabras son capaces de llegar a ti, sumisas, dóciles, humildes, para que toda mi presencia te llene de alegría.

Escúchalas, aura de aplausos mil, nube radiosa, ola de plenilunio que besas mi alma ajada, isla de sueños e ilusión donde reposa mi espíritu ansioso, dulce embriaguez que nos otorga el vino amargo, déjate acariciar con mi infinita ternura y piérdete en mí, ahoga tu soledad en mi pecho como se ahogan las olas en el mar.

Abrásame como se ciñen en un solo abrazo los amantes imposibles. Con el alma, con el corazón y la esperanza de encontrarse algún día en algún lugar infinito.

Permite una única vez que te demuestre la intensidad de mis sentimientos, no obstante sea yo uno de esos que hablan con miradas, de los que sufren en silencio, los que responden con sonrisas, y déjame que te ame a besos.

Sé que te querré sin preguntas. Sé que vas a quererme sin respuestas, porque esta noche y las demás noches de mi vida, quiero dibujar con mis dedos en tu piel mis ingenuas, tímidas y más perversas intenciones, porque no hay mejor insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo.

Aun no acredito que tú estés llegando a mi lado, cuando la noche es aún un puñado de estrellas que no demoraran en despabilarse ante nuestra alegría.

Quién sabe nuestro amor no tenga un final feliz, pero te doy mi palabra que sonreímos todas las horas que pasemos juntos. Y tan sólo por eso, creo que ha de valer la pena haberte amado.

¡No la Mates!


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Por favor… ¡No la mates! ¿No percibes que sin magia ya no existirá más nada? Si la matas, ya no habrá entonces sueños, ilusiones, utopías o delirios.

Sin ella ya no existirán los cuerpos furtivos y candentes ocultos e íntimos entre las sumisas y arrugadas sábanas de la noche. Las dóciles almohadas ya no lograrán sofocar las esperanzas y los suspiros, ni tampoco acopiarán entre sus suaves texturas perfumes y fragancias de cuerpos fatigados e gimientes. Si matas la magia, matarás junto a ella las margaritas de la duda que tanto deshojan en la madrugada los amantes inseguros.

Acredita en ella tal como es, contraria al sueño de la razón que sólo nos llega para producir sus monstruos y a nuestras espaldas imaginar una bandada de aves nocturnas que nos rodean con sus picos amenazantes, batiendo alas como si fuesen enormes fantasmas.

Mi mundo era exactamente así, hasta que de repente un día llegaste tú, con mucha luz, y no te importó que tan oscura estaba mi vida, y te quedaste ahí, a un ladito mío, alumbrándome con tu hechizo de maga, con tu risa alegre de buhonera de la felicidad, con tus besos de aguamiel, con tus ojos de luna, como alma fascinadora que emerge de la nada.

Evoco en puridad aquella tarde en que te conocí con claridad, y sin embargo no recuerdo haber sentido algo especial. No tenía idea lo que pasaría después. No sabía lo cuanto llegaría a amar tus manos, esas manos que se entrelazan con las mías, ni tampoco sabía que llegaría a disfrutar tanto escuchar tu voz cada vez que ella me relata tu día a día.

En un primer momento éramos tan sólo dos extraños, dos personas que se encontraron por coincidencia, pero que luego se enamoraron… Juro que yo no quería enamorarme, pero viniste tú, con esa sonrisa, con esa mirada dulce, con esa personalidad encantadora, y sólo sé que sin ti magia ya no puedo vivir.

El Beso


8- el beso

Incontables seres apasionados ya se habrán preguntado un día, cuántos caminos incomprensibles y obscuros suelen existir hasta poder llegar al beso, no a esa común expresión social de afecto, de saludo, de respeto, sino más bien al acto que sella un amor sublime como si fuese una repentina cortina que baja en el escenario de la pasión.

Presumo que esas mismas vías peripatéticas que los más exaltados necesitan recorrer para alcanzar su colofón, han de ser infinitas para todos aquellos que sufren de una pasión silenciosa y reservada por quien le robó su alma y al día carece de compensación para su anhelo.

Mientras tanto no acontezca el ansiado beso, ha de girar la noche sobre sus invisibles ruedas como rueca silenciosa que hilvana hilos de sueños imposibles, viento primaveral que lleva y que trae vida, viento en torbellino que envuelve nuestros destinos hasta no ser nadie sino apenas un sueño.

Puede que sean tan solamente los desvelos de toda una vida vivida y por vivir, de hombre sin reinado, carpinteros sin madreros, de herreros sin fragua, de un labrador sin ventura, de pescador sin red y sin mar, de gente perdida en las sombras que duerme sus taciturnos sueños custodiando la larga noche negra de los viajeros dormidos.

Qué decir entonces de los poetas amantes, quienes en la vida y en la propia muerte persiguen con infinita tenacidad sombrías utopías y delirios sin era y sin vera, para luego advertir que están cubiertos con la misma persistencia de la impasible pompa.

Todo cuidado es poco, porque atrás de un beso fueron antes una multitud, y ahora estos, ya seguros de que están muertos, muertos harán de las exequias un festín miserable.

A todos los Dioses y Zoroastros de este descalabrado universo, os suplico y ruego mil veces de rodillas juntas, que todo el amor de ella se propague en mí su boca, que no sufra un momento más sin primavera, y que mi bien amada deje en mis labios sus besos por la eternidad.

Como Practicar la Espontaneidad Sexual


¡Magnifico! Porque en tiempos como los de hoy, comprendo que el disneico lector, en estado jadeante, ha de percibir que no deja de ser interesante notar que las más retumbantes energías de la vida, paradójicamente, se manifiestan ya sea por lo peor inesperado, ya sea por lo inconcebible mejor. Sin embargo, les resalto que lo más curioso parecería ser que la frecuencia con que tales situaciones acontecen aumenta con el tiempo, sobre todo con las inesperadas alegrías del Hacer… ¡Impresionante!

Claro que el improviso siempre cuenta y, para tal, basta con enterarnos que una pareja comenzó a tener relaciones sexuales en un vagón del metro de Toronto, en Canadá. De ahí, resulta que un pasajero, sintiéndose molesto por la sicodélica escena que tenía frente a sus ojos, denunció la pareja ante un inspector de la empresa, quien los obligó a descender del tren. No obstante, tal circunstancia no desanimó a los inflamados amantes, quienes decidieron seguir con el acto en pleno andén.

De acuerdo con lo que fue informado por los medios locales, esta joven pareja de ardientes apasionados canadienses, al ser expulsada del vagón del metro, lejos de desanimarse, ya que tal era su estado de destemplanza, decidió continuar con lo que estaba haciendo en plena plataforma de una de las estaciones más concurridas de Toronto.

Para confirmar los hechos ocurridos hace unos tres domingos atrás y a primeras horas de la tarde, tal erótica, maquinal e irreflexiva efemérides luego fue capturada en vídeo por otro viajero del metro.

En las imágenes, que prontamente alguien se ha encargado de colgar en internet, se puede observar a un varón desnudo de cintura para abajo sobre una mujer en la plataforma del andén de la estación de “Spadina”, una de las más concurridas de la ciudad de Toronto.

Según dijo un portavoz de la empresa pública de transportes de Toronto (TTC), un pasajero presenció el referido domingo, como una pareja con claros síntomas de embriaguez, mantenía de manera acalorada relaciones sexuales en un vagón del metro.

Tras avisar a un empleado de TTC, la pareja fue expulsada del tren en la estación de Spadina. Pero para sorpresa de todos, la pareja se acostó sobre la plataforma y continuó el coito.

“Supongo que decidieron que no habían terminado su viaje y continuaron sobre la plataforma”, explicó todo sonriente el portavoz de TTC.

La divulgación del incidente coincidió junto con la publicación en ese mismo lunes, los resultados de una encuesta que fuera encargada por una empresa farmacéutica, y en la que se señala que los canadienses de edades entre los 46 y 60 años, son los que menos espontaneidad tienen en materia de relaciones sexuales… Se sobrentiende que por lo visto, hay excepciones, claro.

Según la referida pesquisa, que fue realizada apoyándose en las respuestas por Internet de unos 13.000 adultos de 13 países, apunta que los canadienses dentro de esa franja de edad, mantienen relaciones sexuales 1,35 veces por semana, estadísticamente muy por detrás de los portugueses (1,96 veces) y los mexicanos (1,89 veces).

Por su vez, si entendemos que la misma encuesta no comprueba datos nada asustadores o fuera de lo común en lo tocante a la frecuencia en que se realiza lo amatorio de las personas, esta también señala que un 40% de los canadienses utilizan las mismas excusas de siempre para evitar mantener relaciones sexuales –aparentemente en su casa-, destacándose principalmente cansancio, dolores musculares y jaquecas…

Tal vez, mismo sin querer ser un lenguaraz inoportuno, creo que haya llegado el momento de preguntarle al distraído lector: ¿Y por casa como andamos?

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