Fetiches en el Bunker de Hitler


Como del destino sólo Dios dispone y nunca se sabe cómo será el día de mañana, creo oportuno sugerir algunas ideas sobre qué hacer dentro de bunker o refugio, caso uno se vea obligado a utilizarlo. Sin duda estas ideas pueden caer de perilla para personas o grupos que necesiten el uso de un bunker de forma casual o inesperada y luego sobrevivir dentro de él sin que lo afecten las consecuencias.

Evidente que lo primero de todo es tener calma así que se ingresa en ese ambiente. El paso más importante, que es llegar a tiempo al refugio, ya ha sido conseguido, aunque en verdad eso por sí solo no garantiza la supervivencia de nadie. Lo sugerido es tranquilizarse y analizar la situación con la debida calma.

Con todo, se recomienda examinar primero todo el contexto previo antes de entrar en el bunker o refugio. Eso, porque no resulta igual que en el exterior exista una guerra termonuclear, un volcán en erupción, el choque de un asteroide o una horda de vándalos que desean entrar a la fuerza en ese refugio… Basta con ver lo que ocurre en las películas del tipo.

Pero una vez que ya se está adentro, se requiere realizar un horario de actividades para todo el mundo. Descansar y dormir es lo esencial -o sea, nada de lo otro-. Por tanto, esa actividad debe realizarse durante por lo menos 12 horas diarias. Eso ayuda a reducir el consumo de calorías y emite menos calor corporal, muy importante a menos que el bunker tenga aire acondicionado.

¿Sabe por qué? Porque sin una buena ventilación, cuando pasen 2 días, el olor corporal y las heces serán insoportables. Además, dormir restituirá la mente por los traumas previos -pérdidas de lo que sea, la incertidumbre del futuro, etc.- y le dará fuerzas renovadas para cuando ojalá logre salir vivo del bunker.

A más, el restante del tiempo ocioso puede ser consumido realizando juegos como cartas, teatro, crucigramas, etc., buscando con ello cohesionar el grupo y crear buen ambiente anímico. No olvidemos que el hecho de estar en un lugar cerrado puede provocar ansiedad, nauseas, mareos, “pasiones descontroladas”, desgana por el futuro, etc. Incluso en personas que nunca tuvieron claustrofobia.

Pues bien, ahora conceptúo que, posiblemente, por no tener lo antes dicho en su debida consideración, es que en ciertos casos algunos individuos llegan al extremo de lo audaz, insolente y desvergonzado -todo junto o en separado, tanto da-, mismo que una punta de esquizofrenia ya tuviese descompuesto su cerebro. Hago este alerta, porque mismo que ya hayan pasado más de 70 años de su muerte, Adolf Hitler sigue dando que hablar y, tal vez, de acuerdo como marchan las cosas para su lado, dicho asunto aun tenga mucho paño para manga.

Por ejemplo, al momento presente, ciertos investigadores han revelado un dato por demás curioso, osado y a la vez asqueroso con respecto al comportamiento sexual que el mencionado y estólido dictador alemán practicaba.

Publicadas por el periódico “Irish Mirror”, las denuncias se basan en informes de espionaje que fueron realizados a mando de agencias norteamericanas. Dicho material fue producido por Walter C Langer, jefe de espionaje norteamericano durante la época de la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con el contenido del informe, Hitler era adepto de una práctica conocida como “coprophilia”. Para todo imberbe que no está familiarizado con dicho termino, eso significa que el dictador tenía una “pasión” por el acto de ser “defecado por mujeres”, entre ellas, su sobrina.

Ese tal de Langer apunta en su informe, que “la práctica de dicha perversión representa la más baja profundes de la degradación humana”. Es más, según él, Geli Raubal, la sobrina de Hitler, habría participado de algunos actos sexuales de este tipo y luego contado para sus amigos después de haber huido de casa.

Otros relatos corroboran la versión sexual totalmente bizarra de Hitler. Por ejemplo, en un testimonio personal, la actriz alemana Renate Müller, afirmó que después de una noche de sexo con el dictador -que no fue gratuita-, él permaneció en el suelo, envuelto en sábanas como si fuese una pelota y la obligó a que lo pateara. Poco tiempo después de la revelación, la mujer se mató.

Recientemente, diversas revelaciones de naturaleza sexual sobre Hitler han estado siendo realizadas. Por ejemplo, un estudio reveló que el dictador tenía una “anomalía en el pene”, que, según personas próximas -que no se sabe si lo vieron desnudo-, eso lo hacía sentirse acomplejado por causa de ese defecto de fabricación… Que lo demostraba en su bigote ridículo.

Sé que lo mencionado puede parecer peregrino para los neófitos de siempre; sin embargo, habitando en un mundo absolutamente cuadrado, no puedo hurtarme de la satisfacción de poder exhibir otras formas que, por su propia y mágica sinuosidad, no se contrapongan a los cuadriláteros síntomas de la estupidez actual… ¡Terrible!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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