Existen Peleas de Carácter Testicular


Suena extraño, pero suele ser muy común que, en una relación de pareja, las dos partes tengan debilidades y fortalezas; si bien existen relaciones en las que uno de los miembros asume ser el débil, mientras el otro se manifiesta de forma agresiva y parece el más fuerte.

Por ejemplo, sin ir más lejos, hace pocos días, cuando estaba en la rueda del bar junto con amigos, uno de ellos comentó con entonación sorprendida al ver lo avanzado de la hora: ¡Bien, amigos, ya me tengo que ir!

¿Por qué?, quisimos saber todos al instante, por lo que él simplemente contestó: Mi esposa me pega si no lavo los platos. Evidente que a nosotros nos asombró muchísimo su disculpa, por lo que luego indagué: ¿Y vos te dejas pegar?

Ese amigo me miró enseguida con ojos de lechuza y dijo: Obvio que no. ¡Yo siempre los lavo!

En realidad, de alguna manera eso se explica, ya que la gente que no es feliz por veces rompe mucho las pelotas. Con todo, desde el punto de vista científico, en ciertos casos, es el hombre débil el que teme dejar un lugar infantil donde se creía omnipotente con su madre. Eso ocurre porque él no ha podido aceptar los límites que el crecimiento adulto impone, ni construir una virilidad que le haga dirigir su deseo hacia otra mujer fuera de la familia. Su posición entonces es de una dependencia excesiva hacia su pareja. Por consiguiente, este tipo de hombre suele encontrar a una mujer que le controla e incluso, a veces, es agresiva con él.

Por su vez, este tipo de mujer se pelea mucho con esa clase de varón -con minúscula- porque lo ve “poco hombre”… Literalmente: “le faltan bolas”. Aunque no sabe que ese “poco” de él es lo que a ella le permite sentirse fuerte. Afirman los entendidos que eso es lo que le gusta inconscientemente, aunque también finalmente le canse la situación. El deseo de someterlo está promovido por la fantasía inconsciente de que el hombre es más que ella. Si logra dominarlo, se demostrará a sí misma lo contrario.

Una vez comprendido lo que aseveran los estudiosos del comportamiento ajeno, cuando existe esta combinación de pareja, la mujer necesita sentirse poderosa para evitar reconocer sus debilidades; él, sentir que lo manejan para no asumir su fuerza como adulto. Por tanto, él deja a la mujer, en cierta forma, sola; ella lo rechaza aunque necesite controlarle. Elemental decir que como el resto de parejas similares, Marinela e Ionel, crea el leyente o no, ya han hecho su elección guiados inconscientemente por su historia emocional.

Me refiero a Marinela Benea, una ama de casa de 40 años, que simplemente arrancó los testículos de su marido con las propias manos. Empero, a pesar de practicar esa brutal agresión, ella no se siente ni un poco arrepentida. En una entrevista que fue concedida a la prensa local, ella dijo: “Él tuvo lo que merecía”… Mismo que sus criadillas tuviesen pocos años de uso.

Por su vez, Ionel Popa, el desbolado marido de 39 años, fue encaminado de inmediato para un pronto atendimiento de emergencia después de sufrir el deshonroso ataque femenino. Con todo, se comenta en el pueblo que dicha agresión habría sido motivada después que ese día Ionel se recusara a ayudar a Marinela en las tareas domésticas y se olvidara de darle aunque más no fuese un ramo de flores por el “Día Internacional de la Mujer”.

El caso ocurrió en la pequeña villa de Dragomiresti, en el interior de Rumania. Para lograr prestarle un mejor atendimiento, la víctima fue derivada para un hospital de la ciudad de Vaslui, donde entonces pasó por una operación para reconstrucción de la bolsa escrotal… Que sin duda quedará como un saco plástico usado de supermercado, toda arrugada y surcada, prestes a reventar si un día la vuelve a utilizar.

Como sea, en sus declaraciones a las autoridades, esta belicosa rumana afirmó que no conocía su propia fuerza. A más, declaró que su marido llegaba todas las noches en casa embriagado y se recusaba ir a trabajar al día siguiente, motivando entonces una permanente discusión. Mismo así, la pareja está junta desde hace 15 años y tienen un hijo… Por lo que indica que en ese tiempo no ahorraron ejercicios nocturnos.

Pese al tremendo impacto de la noticia, necesito volver cuanto antes a la llamada “Realidad Vulgar” que nos rodea, mientras, aun atónito, me restan fuerzas para ponerme a meditar acerca de los problemas de la longevidad, un momento deletéreo en que se van los dientes y permanecen las encías desnudas… ¡Doloroso Tema!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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