Derecha, Izquierda… Izquierda, Derecha


Por el motivo que sea, siempre que dos o más individuos se encuentran, surge el tema más caliente del momento: “la política”. Sin embargo, lo que se nota a ojos vista, es que hoy la llamada “grieta” está más ancha que nunca y, tanto de un lado como del otro, las posturas se acentúan y generan polémica… Cuando no, terminan a los palos.

Muchos afirman que las discusiones políticas siempre estuvieron en la pauta del mundo, lo que de por sí ya es un hecho recontra confirmado. No es por nada que la mayoría de las veces, aquellos con pensamientos considerados de derecha, se oponen férreamente con aquellos que se posicionan con reflexiones más a la izquierda y viceversa. No obstante estudiosos de asuntos cerebrales afirmen que esa elección de tendencia ideológica puede significar muchas cosas.

Entre los varios estudios realizados sobre este controvertible tema, surge una reciente investigación científica que abordó el asunto, donde los evaluadores llegaron a una sabia conclusión que muestra que la diferencia va más allá de la ideológica. Según el estudio, estructuras de nuestro cuerpo pueden tener una liga directa con ese tipo de elección y nos influenciar para la vida entera.

Tal conclusión salió de una investigación realizada por mentes educadas de la “University College of London”, en Inglaterra. Conforme sus conclusiones, por ejemplo, personas con pensamientos más a la derecha poseen el tejido más grueso en la amígdala cerebolosa. Esa área, indica el estudio, es la responsable por el control de las emociones de todo individuo.

Por otro lado, las personas con tendencia a pensamientos de izquierda, revela el estudio, tienen un tejido más grueso en el córtex cingulado anterior, región más ligada a la anticipación y a la tomada de decisiones… Incluso las equivocadas.

Con todo, las diferencias entre quién es de izquierda y quién es de derecha no paran por ahí según lo indican otros estudios. Resulta que en un trabajo de campo -que no incluía vacas ni caballos, obvio- que fue realizado por la “Universidad de Virginia”, en Estados Unidos, se apuró que personas de derecha en su mayoría son casadas y afirman estar felices con la vida que llevan. Tal conclusión fue en derivación de entrevistas envolviendo más de 59 mil electores norteamericanos… Y puede que muchos de ellos aprecien las locuras de Donald Trump. No se sabe.

Con todo, no queriendo quedarse atrás en este asunto politiquero que por veces envuelven ideologías tendenciosas, la “Universidad de California”, también en Estados Unidos, apunta su revelación para la cuestión de los discursos. Según ellos, políticos de izquierda tienden a utilizar un lenguaje emocional positivo con mucha más frecuencia que los de derecha, además de sonreír de manera más genuina en las fotografías que ellos aparecen… Incluidas las selfies.

Como consecuencia de estos fantasiosos descubrimientos, cualquiera debe tener siempre en cuenta que, mucho más que una elección, todo aquel pariente o amigo de izquierda o derecha tiene mucho más relaciones y razones para posicionarse de lo que usted pueda imaginar.

Quizás por eso que las fiestas, reuniones y las copas de más, son motivo de sobra para que se armen discusiones y afloren conflictos. Pero, como nadie quiere terminar peleando a esa hora, mejor estar preparado. Esquivar ciertas conversaciones y no caer en el círculo vicioso de la dialéctica, a veces suele ser el camino más inteligente.

Mismo así, nunca falta un buey corneta que llega a la mesa y antes de saludar lanza un comentario que genera chispas en el ambiente. Pero en ese caso hay que saber distinguir cuándo la charla tiene argumentos y es una ida y vuelta de ideas, aún entre personas de partidos o ideologías disímiles, y cuándo en verdad se trata de una provocación vacía que tiene como objetivo generar enfrentamientos. En esos casos, si la discusión empezó a subir de tono, o alguien se está angustiando de más al punto de lo que haya encima de la mesa esté prestes a salir volando, lo mejor es cortar la conversación. La forma más inteligente es cambiando de tema o desviar la atención con humor.

Ahora, sabemos que entre uno y otro polo están los del centro, que no son ni una cosa ni otra, por lo que se deduce que el problema de estos es que su tejido cerebral ha de ser de otro paño… ¡Habría que ver!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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