El Amor Puede Más que la Pena de Muerte


Como si fuese una historia retirada de dentro del baúl de la felicidad, resurge hoy día un caso que aconteció en 2008, época en que Jodi Arias fue condenada por asesinar a su novio Travis Alexander, de 30 años, con tiros y cuchilladas durante una crisis de celos, acto muy común en mujeres con los nervios a flor de piel. Como consecuencia de su peripatético desequilibrio telúrico-emocional, al principio ella estaría predestinada a la pena de muerte; sin embargo, gracias a la resolución del jurado popular a que fue sometida, su sentencia fue reducida y hoy Jodi cumple prisión perpetua.

En un libro escrito por el promotor público Juan Martínez, quien en la época tomara cuenta del caso, y que será oficialmente lanzado en 2016 para el público en general que adora estas minucias jurídicas de carácter idólatra-pasional-filantrópico, consta una teoría sobre el reblandecimiento de la pena y ya está dando que hablar en los Estados Unidos.

Como novedad, esta autoridad coloca en las páginas de su obra, que Arias no llegó a ser condenada a muerte por su crimen, porque uno de los hombres que componían la banca del jurado popular se habría apasionado perdidamente por la criminosa.

Martínez no especifica exactamente en su libro cuál de los integrantes sería el responsable por la absolución parcial. Sin embargo, Tara Harris Kelley, una de las juradas que hizo parte de la banca, cuenta que tiene certeza que el hombre a quien el promotor se refiere sería el “guardacostas” Bill Zervakos, -que evidentemente no era un Kevin Costner ni ella se parece en nada a Whitney Houston en la película homónima de 1993-, conforme lo ha dicho en una entrevista que fue dada por la propia Tara al “Daily Mail”.

Conforme relata esta señora de 70 años, Zervakos quería absolver secretamente a Arias, y además comentó que este individuo siempre se alardeaba de ser un mujeriego y en todas las ocasiones que podía, hacía contacto visual y no le quitaba el ojo de encima de la rea durante las diversas etapas del juicio.

Con todo, en 2013 Arias fue condenada por el asesinato, pero el jurado a que Kelley era sometida y en el que el ardiente Zervakos estaba presente, no consiguió decidir realmente si debía condenarla a pena de muerte. En una segunda tentativa, la pena de muerte también no alcanzó un fallo unánime, y por eso Arias no fue condenada a pena máxima.

El libro de Martínez promete traer aún más detalles picarescos a respecto del caso en cuestión, a pesar del autor contar que mantendrá en secreto el nombre del masculino apasionado por la criminosa.

Como es fácil de imaginar, supongo que la biblioteca de los futuros los adquirientes de esta chismosa obra de Martínez no ha de ser extensa en cantidad ni excelsa en calidad.

Sospecho que ha de tratarse de personas populares, ya que en hogares como estos, apartado de la sabiduría, no cabría esperar excesos de sapiencia, pero, a pesar de ello, tal vez puede que encontremos en sus casas dos o tres centenas los libros colocados en las estanterías, viejos unos cuantos, en la media edad otros, y éstos son la mayoría, los restantes más o menos recientes, aunque sólo algunos recientísimos… ¡Habría que ver!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: