De Cerebro Maltratado


-¿Cómo le va, doctor?… Hoy llegó encima de la hora.

-Me va bien, gracias a Dios. Y confieso que hoy día me siento mucho mejor, ya que pronto se podrá prevenir con anticipación los efectos que pueda producir la ingesta excesiva de alcohol en el cerebro.

-Si lo dice por mí, doctor, no se preocupe. ¡Soy abstemio!

-Usted siempre atajándose de las indirectas, mi amigo. No sea pedante. Piense que si el descubrimiento llega a ser efectivo, será de gran auxilio para muchos.

-Entonces, ¿por qué no es más directo y me cuenta lo que sabe? Déjese de rodeos y no haga como el perro antes de echarse.

-Me alegra mucho saber que mis relatos sosiegan su ansiedad, amigo…

-Al final de cuentas, doctor, ¿usted va a contarme cuál es el asunto, o prefiere continuar con esa cháchara voluble?

-¡Calma, amigo! Resulta que un grupo de científicos de la “Universidad Complutense de Madrid”, ha descubierto la existencia de una molécula capaz de prevenir los efectos que el consumo abusivo de alcohol genera; aunque hasta el momento esa molécula era estudiada en relación al apetito.

-No entendí, doctor. Disculpe la lentitud de mi raciocinio.

-No necesita excusarse, mi amigo. No todos logran ser rápidos de entendederas. Pero con respecto a lo que mencioné, el efecto de la molécula, denominada oleoiletanolamida, se ha probado en ratas, donde los investigadores lograron reducir la neuroinflamación y los efectos tóxicos que produce la ingesta de alcohol en el cerebro.

-¿Por acaso usted es inhumano, o cosa que valga? Porque a mí me duele la agresividad de sus palabras, quizás tanto, o más, de lo que les pueda doler lo que les hacen a esos pobres animalitos que usan de cobaya.

-Si no fuera por ellos, mi amigo, la medicina no habría avanzado y las muertes humanas sumarían ya varios miles de millones. Así que mejor dejemos de lado esas sentimentalidades, y observe el avanzo de hoy en este tema.

-Si usted lo dice, doctor… ¿Qué ha ocurrido?

-Muchas cosas. Por ejemplo, Laura Orío, de la Universidad Complutense de Madrid, ha explicado que los niveles elevados de alcohol en la sangre producidos por una ingesta intensiva, acaban provocando un impacto negativo en el cerebro, ya que en él se da una respuesta inmune e inflamatoria descontrolada que provoca mayor toxicidad cerebral, que afecta, entre otras áreas, a la corteza cerebral.

-¿En todos, doctor?

-Evidente que hablo de los que tienen cerebro, lo que no es su caso… Por suerte usted es abstemio. Pero como le decía, la molécula usada en esta investigación, fue descubierta en 2001 por otro equipo de investigadores españoles, que la hallara en el chocolate negro y también en el cuerpo humano, donde se genera de forma natural, ya que se libera desde el intestino y viaja al cerebro.

-Por si no lo sabe, doctor, he oído que el chocolate blanco fue inventado para que los africanos se puedan embadurnar al comerlo. ¿No es hilarante?

-Mejor dicho, “disparatado”, como lo es el imbécil que repite una sandez tan grave.

-Dele nomás, doctor. Noto que hoy, usted está muy agresivo… Mejor que termine su relato antes que me den ganas de agarrarlo a trompadas.

-Como sé que no tengo un espíritu pendenciero, mi amigo, no me importa lo que usted piense. Sin embargo, continuando con el tema, le cuento que esta molécula había sido estudiada en relación al control del apetito. Pero para este estudio, los investigadores administraron a los modelos animales alcohol y la citada molécula a la vez, y comprobaron que esta última es capaz de reducir la neuroinflamación exacerbada.

-¿Y a qué conclusión llegaron?

-Según esta científica, el compuesto tiene propiedades antiinflamatorias frente al daño cerebral, aunque aún no saben si serviría para amortiguar la resaca, ya que en este estudio no se ha comprobado esto, aunque “no es descabellado” pensar que podría tener algún efecto, ya que en estudios previos han constatado que podría actuar frente a la anhedonia…

-¿A la qué?

-Al estado emocional negativo, que debe ser la síndrome que usted sufre, mi amigo. Pero no se preocupe cuanto a su sintomatología, pues los resultados han sido buenos, y “en un futuro se podrá conseguir una buena terapia farmacológica para tratar cualquier tipo de abuso al alcohol”, y quizás actuar mejor frente a su anhedonia.

-Para mí, llega. Me marcho, doctor, antes que pierda los estribos con usted… ¡Chau!

(*) Libros y e-book disponibles en: Livraria Saraiva: http://www.saraiva.com.br; Livraria Siciliano: http://www.siciliano.com.br; www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante; y en: Plataforma editorial Bubok: www.bubok.es/

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