Escenarios en Que la Mujer Está Siendo Engañada


Sí, es cierto, mi vecino tiene razón. Es que hay mucha gente que no consigue contar la verdad de manera cruda y desnuda; si bien uno no se debe sorprenderse con ello, pues es algo que acontece tanto con hombres como con mujeres.

En todo caso, mirando el asunto por un otro ángulo más sextavado, es posible ver que un sinfín del tropel acredita que es más fácil contar una historia que masajee el ego, de que tener que hablar lo que se piensa con todos los pelos y letras. No sé porque será, pero a su vez entiendo que para las mujeres, sentir que está siendo engañada no debe ser nada divertido.

Por tanto, distinguiendo con insoslayable claridad el sufrimiento de esas almas apenadas del género llamado frágil, una vez más busco vestir mi coloquial manto púrpura de frade de piedra, para traer a baila cinco situaciones en las que queda claro como la nieve que una mujer está siendo engañada, aunque esto también vale para los hombres, pues al final de cuentas hay mucha mujer en este mundo usando esas mismas técnicas -y hasta cayendo en un embuste mucho peor que los contados en el “día de la inocencia”… ¿No me cree? Pues veamos:

Él es casi un superhéroe – Pero esa condición no tiene nada de querer salvar el mundo, no, es sólo porque él tiene una identidad secreta. Ella no sabe nada sobre él. Ve que él no ha colgado fotos en internet, y hasta si da una explorada en el nombre, nota que éste no aparece en ningún lugar. Eso va mucho más allá de ser una persona reservada. Es que ése masculino no tiene hábito de dejar pistas por ahí.

Pues cuando eso sucede, mi amiga, está en la hora de preocuparse y recordar aquellos casos absurdos en que alguien descubre que el novio era la misma persona que el ex de la mejor amiga. Quien no deja rastros para usted puede que no deje rastros para cualquier otra persona, y, por tanto, usted nunca sabrá cómo es la vida de ese individuo. Esto puede parecer asustador, ya que en estos casos, usted no sabe ni su dirección ni sus historias del pasado… ¡Abra el ojo, m´hija!

¿Dónde estás, Mandrake? – Esto se debe a que el sujeto parece un campeón del ilusionismo. Es que él tiene por costumbre desaparecer en medio de la noche cuando los dos están reunidos con amigos en común, y todavía tiene esa cara de roble, el tupe y la labia, para llamar al día siguiente y decirle que la anduvo buscando y no la encontró. Esa misma situación suele repetirse en internet, o cuando su celular muda de número constantemente y él no crea lazos muy fuertes con las personas… ¡Tome cuidado!

El poeta sensible – Es que ya en el primer encuentro él le dice que sintió que usted es la mujer de su vida y que ambos deben permanecer juntos para siempre. No, eso no es romántico, mujer. Eso es apenas carente y asustador, si no es cortamente una mentira o picardía de su parte.

¿Puede que la tenga mirado y de repente el amor a primera vista tenga surgido? Claro que sí. ¿Pero cuáles son las chances? Una en un millón… ¡Mejor desconfiar!

Drible de fútbol: mira para un lado y va para otro – Usted nunca tiene certeza si él está hablando serio o haciendo un chiste. Sus dejadas tienen un tono jocoso, sus convites le dejan la sensación de que si usted acepta, puede que él se ría en su cara y, cuando ya no tienes duda de que él está apasionado por usted, resulta que el bonito aparece acompañado de otra chica.

Obvio que eso se parece más a aquellos blupers que pasan en la TV. A usted le dan ganas de procurar por la cámara oculta que la acompaña en todos los momentos de la vida, pero en realidad, tarde descubre que él es sólo uno de esos sujetos que tira para todos lados y deja a las mujeres confusas para ir recogiendo las abatidas por el camino.

El rollo compresor – ¿Sabe aquella sensación de que usted es la mosca de la caca del caballo del bandido? ¡Pues esto el tipo de cosa que la crea!… A las moscas, claro.

Él conversa con usted y luego ya pasa a destacar todos sus defectos. Le deja claro que usted podría ser mucho mejor, como esa o aquella persona. Concuerda que usted no es tan bonita así como piensa y que debería mudar su manera de vestir. Y ahí, cuando usted ya se está arrastrando por el piso en busca de ayuda, pues al final de cuentas su amor propio, pobrecito, fue pisoteado por caballos, él te extiende la mano, te ayuda a levantar y banca el príncipe encantado.

Un individuo tiene que ser muy inseguro para hacer este tipo de cosas, y tiene que ser muy roñoso también. Aunque la realidad de la vida nos muestra que existe un monte de gente así por ahí… Por tanto, mi amiga, ¡permanezca de ojos bien abiertos!

Es de suponer que una vez escrito esto, he pretendido dejar clara mi nítida intención de exprimir mi antiguo hábito de expresar “mens sana in corpore sano”, refiriéndome principalmente a las virtuosas laxitudes practicadas por los “letrineros” en ejercicio… ¡Bucólico asunto!

(*) Si desea seguir la misma línea y enfoque de este Blog, dese una vueltita por “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog que contiene apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo visitando http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ y pase por mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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