Los Desorejados de Siempre


Intuyo que multitudes necesitan desafiar escepticismos sobradamente justificados después de millares de relatos leídos y oídos sobre las vidas ejemplares de muchos y sus milagros consagrados, en cuanto podría señalar que otros, mientras tanto, nos sorprenden según todas las apariencias al contrario, sin que nos tomemos la molestia de disimular la sonrisa.

Sin embargo, se me antoja que lo que ocurre con las personas, es como si en el nacimiento de cada una se partiese el molde del que ella ha salido, y obviamente que por tan justificado motivo las personas no se repiten.

Para abreviar, por ser más sensato, razonable y flagrantemente apropiado en este momento, si al asunto que mencionaré se le aplicase el funcionamiento general del mundo, no habría cualquier dificultad en encuadrarlo en el plano de un orden de cosas, que mucho le faltaría para ser considerado perfecto.

Pero el lado admirable de todo esto, sin duda, es el hecho de poder contarlo con la más acabada de las naturalidades, sin necesidad de tener que darle vuelta a la cabeza, como quien para decir que dos y dos son cuatro no necesita emplear tiempo pensando, primero, que dos y uno son tres, y, después, que tres y otro más son cuatro… Sin embargo, por el momento prefiero quedarme sólo con dos.

Sí, con dos, porque fueron dos los individuos que, residentes en un poblado de la región de Kemerovo, en el sur de la congelada Siberia, terminaron por cortarse una oreja cada uno para poder liquidar una apuesta, conforme lo llegó a informar hace unos días la policía rusa.

Resulta que estos siberianos sujetos, cuyas identidades no fueron reveladas, se les ocurrió durante una fiesta que fue realizada en la casa de uno de ellos, lanzar un desafío mutuo echando un pulso al disputar una caída de brazo, nada más que para ver cuál de los dos tenía más fuerza y podía doblarle el brazo al contrario.

Empero, antes de comenzar el reto, ambos inventaron un acuerdo en el cual, como recompensa al victorioso, el perdedor debería cortarse una oreja.

Sin embargo, una vez terminada la viril prueba, el perdedor no concordó y pasó a impugnar la victoria de su rival, razón por la cual los dos comenzaron a discutir acaloradamente enfrente a los demás convidados.

Después que se apaciguaron los ánimos de la discusión, finalmente estos dos individuos decidieron repetir el pulso en la caída de brazo para entonces declarar quien realmente era el vencedor.

Con todo, el hombre que se impuso en la “primera tentativa”, perdió en la segunda, razón por la cual ambos llegaron al compromiso de cortar una oreja cada uno por cuenta del empate.

Por ende, según el comunicado de la policía local, uno de ellos se cortó la oreja completamente, en cuanto el otro sólo cortó la mitad. Después, claro, ambos fueron hospitalizados.

En este caso, juzgo que lo más recomendable sería respetar la voluntad de los individuos que convirtieron deseo en acto, pues a quienquiera no le asiste el derecho de salir con reclamaciones, principalmente, porque pienso que será mal escuchado por ambos desorejados… ¡Una verdadera mutilación!

(*) Siguiendo la misma línea y estilo del presente Blog, surge ahora “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, conteniendo apenas instantáneas del cotidiano. Disfrútelo en: http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ Conjuntamente, continúa a su disposición mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: