Se Acabó el Cine Privé


Llueve fuera, en el vasto mundo, y con tan denso rumor es imposible que a esta misma hora no esté lloviendo por la tierra entera y vaya el globo vertiendo aguas por el espacio como si fuese una peonza zumbadora. Empero, dentro de la habitación, el oscuro ruido de la lluvia es constante en su pensamiento, su ser es la invisible curva trazada por el son del invierno, que sopla desaforado, caballo sin freno y suelto, de invisibles cascos que baten en las puertas y ventanas, mientras dentro de ese cuarto, donde solo oscilan, levemente, los visillos, hay un hombre rodeado de oscuros y altos muebles que mantiene la mirada fija en la pantalla, absorto en los personajes que componen la escena y adecuan genialmente los relatos. Su mente imagina que lo absurdo logre parecer lógico, que la incoherencia sea rectitud perfecta, y la humillación dignidad… Y todo ocurre mientras deja que su instinto se esparza en tan solaz momento.

Pero su entretenimiento acabó, mi amigo, cayó el telón, ya no habrá más función. Ahora el Gobierno de Cuba ha ordenado el cierre inmediato de esas pequeñas salas de cine particulares, que desde hacía varios meses funcionaban en casas de familia, pues según el hermano del barbudo tutor de los isleños “estas nunca han sido autorizadas”.

Tal disposición fue firmada por el Consejo de Ministros que preside Raúl Castro, y se refiere a la situación del trabajo no consentido por cuenta propia (léase privado), que no se encuadra en lo que fue impulsado por dicho Gobierno entre las reformas que fueron otorgadas al modelo económico…

“La exhibición cinematográfica (que incluye las salas de 3D) y los juegos computacionales, cesarán de inmediato en cualquier tipo de actividad por cuenta propia”, indicó la nota, aparecida simultáneamente en Granma y Juventud Rebelde, los dos diarios de alcance nacional… Y que todos se ven obligado a leer.

Esas actividades, “nunca han sido autorizadas y se están desarrollando como único servicio y, en ocasiones, asociados a otras prestaciones, como las vinculadas a servicios gastronómicos”, agregaba la referida nota del Consejo.

Todo se debe a que decenas de salas han sido abiertas en La Habana y otras ciudades de la isla en los últimos meses, y fueron improvisadas en casas o locales, con la particularidad de que muchas de ellas proyectan películas en tercera dimensión (3D, una tecnología aun ausente en las salas estatales).

Para asistir al entretenimiento, los espectadores, generalmente niños, pagan entre uno y cuatro dólares por función, tarifa que en muchos casos incluye un refrigerio. Claro que la tecnología usada en esas pequeñas salas no está a la venta en la isla, y por lo general estos equipos son enviados por parientes y amigos desde el extranjero, por un valor que se calcula en 3.000 dólares.

Además, el texto del Consejo hace referencia a otra disposición anterior, en la cual se prohibió la actividad de venta de ropa importada por vías no comerciales y de artículos comprados en la red comercial, utilizando licencias para otro tipo de labor, e incluso señala que en estos últimos casos, se les concede a estos “violadores de la ley”,  “excepcionalmente”, un plazo máximo hasta el 31 de diciembre para que liquiden sus inventarios.

Al observar dichas disposiciones, queda evidente que el Consejo de Ministros está muy preocupado con la inspiración y capacidad inventiva de la gente de su pueblo, pues los trabajadores privados en Cuba han aumentado de 157.000 en el año 2000, a 442.000 en la actualidad, según cifras oficiales… Que no siempre indican la verdad.

En todo caso, las licencias para trabajar en privado comprenden cerca de 200 actividades diferentes, de las cuales el Estado (obviamente anacrónico) quiere librarse para -según ellos- “concentrase en lo verdaderamente decisivo”.

Me da que pensar, pero todos sabemos que en el pasado, el exceso de poder ya fue capaz de hundir a Oriente, Grecia, Egipto y Roma. Claro, es indiscutible que estos son ejemplos muy lejanos, tan lejanos, mi amigo, que por eso siempre se olvidan y por eso mismo se repiten… ¡Caótico!

(*) Para su comodidad, existen otras lecturas amenas a su disposición en mis libros. Viste el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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