Entre Conformidad y Obediencia


Nada que llegue a asustar, pero por estos días un informativo me hizo trepidar en la silla con dos de sus noticias. En la primera de ellas, el presidente venezolano Maduro entonaba un cristalino dueto con un pajarito que encarnaba al desaparecido comandante Chávez. Entre trinos, el actual gobernante comentaba que su fallecido tutor, inspirador del reciente “Ministerio para la Suprema Felicidad”, se revelaba en cada esquina de la revolución… ¡Vaya gorjeo!

En todo caso, la segunda información me pareció más inquietante. Es que el ex presidente Tabaré Vázquez notificaba a sus compatriotas uruguayos sobre el contenido de dos cálidas reuniones que había mantenido con Fidel Castro, tan lúcido -aseguraba el doctor-, como lo era en su juventud. En dichas tertulias, Fidel le llegó a comentar: “Tabaré, ustedes están haciendo las cosas bien, sigan así, construyendo el camino hacia el socialismo. Fíjense que nosotros hace 50 años que lo estamos construyendo”… Una fraterna confidencia que el Dr. Vázquez pronto trasladó a la dirigencia frentista durante una reciente reunión del partido.

Creo que en la “ex Suiza de América”, hasta ser mencionado este espaldarazo, no resultaba tan claro que el frentismo -o frenteamplismo- estuviera enfilado al socialismo. Claro, faltaba la ratificación del candidato, fuere cual fuere su idea de este modelo.

Acepto que aclarar cómo lo concibe Vázquez es tarea compleja. Digamos que en su acepción rioplatense y en el de la mayoría de los integrantes de esa coalición de izquierda, el socialismo constituye un orden económico, un estado social que ha superado al capitalismo y al trabajo asalariado. Por eso, más allá de polémicas, él es postcapitalista, sobrepasa la necesidad del lucro y -desde sus asunciones- lo que entiende la explotación obrera. Esto sin perjuicio que en el mundo capitalista, como quiere el actual presidente Mujica, se pueda contar con experiencias aisladas como cooperativas y empresas socializadas o estatizadas que ayuden a su difusión.

Cuestión distinta es la forma de arribar al socialismo, la que sólo admite dos modalidades: la revolucionaria (tal la soviética y la cubana, y otros ejemplos similares) y la evolutiva, esta última por lo general confundida con la vía democrática.

Pero es evidente que hay que tener en cuenta que el Dr. Tabaré Vázquez es oncólogo, y no ideólogo. De socialismo entiende poco y aparentemente se identifica con una concepción del mismo de raíz marxista humanista originada en su temprana estadía en el Partido Socialista, basada tan sólo en la hipótesis que superando progresivamente al capitalismo un día advendrá la felicidad. Plena y total.

Ignora el doctor, al igual que su maestro Frugoni, que aún en su versión más dulcificada, este socialismo, pese a su humanismo, es incompatible con la democracia liberal, como evidencia su ausencia de concreciones históricas. Salvo si, forzando definiciones, se lo asimila con la casuística socialdemócrata.

De todos modos, y aún si concediéramos realidad a la mitología socialista para apuntalar el imaginario historicista de la izquierda, lo absurdo de todo esto es someterla a la aprobación de Fidel Castro o procurar su elogio.

Juzgo que Vázquez bien sabe que el socialismo cubano constituye una ruina civilizatoria copiada del modelo revolucionario soviético fundado en la época de la  “dictadura del proletariado”, esto es en “… la alianza dirigida a la completa destrucción del capital, el ataque demoledor a la resistencia burguesa… la concertación (de clase) diseñada para el establecimiento y definitiva consolidación del socialismo” (afirmación mencionada por Lenin en “Democracia burguesa y dictadura proletaria”, 1919, Selected Works, New York, 1937).

Pues siendo esta experiencia tan ajena a la democracia e incluso al humanismo, cabe preguntarse: ¿Qué tiene que ver esto con el camino del pueblo uruguayo? ¿A quién, fuera de la ortodoxia y ahora del Dr. Vázquez, le importa el aval político o la confianza que pueda dar el Sr. Castro?… A no ser que vivamos entre la conformidad y la obediencia… ¿No le parece?

(*) Para su comodidad, existen otras lecturas amenas a su disposición en mis libros. Viste el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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