Obstáculos Neuras que Impiden el Orgasmo


Mi querida amiga, sea franca consigo misma y se auto responda con sinceridad: ¿Usted tiene certeza de que ya tuvo un orgasmo una vez en su vida? Esta parece ser una pregunta obvia, pero en realidad, muchas cándidas no saben si realmente alguna vez en la vida alcanzaron el espasmódico clímax. En todo caso, una investigación realizada por el Proyecto Sexualidad (Prosex), de la Universidad de São Paulo, reveló que el 34,6% de las brasileras sufren con la falta de deseo sexual, mientras que el 29,3% de ellas lleva una ajetreada vida sexual sin orgasmos. Además, señala que el 92% no tienen por costumbre masturbarse… O por lo menos saben mentir bastante bien.

No en tanto, según la ginecóloga y obstetra Érica Mantelli, cuando acontece el tan augusto orgasmo, la mujer siente una gran sensación de placer físico. “La lubrificación de la vagina y la musculatura de la pelvis presentan contracciones rítmicas e involuntarias, mismo que algunas de ellas sientan contracciones fuertes y otras más suaves”, explica. Ese momento no dura más que algunos segundos, pero que según ella llega a ser arrebatador y da para saber que aconteció, pues el cuerpo queda relajado, como si estuviese anestesiado… Dependiendo del tamaño de la jeringa, claro.

En todo caso, si usted es de las que tiene dificultades de llegar a ese bendito clímax, ya que la ansiedad, la baja autoestima y hasta el ciclo menstrual cohíben el clímax de la mujer, lo mejor es que confiera a seguir cuales son los principales motivos apuntados por los especialistas.

La dispersión antes del sexo – Puede parecer que usted no está interesada en el gran momento, y hay grandes chances de que la culpa sea del maldito estrés o de las preocupaciones que bloquean su relajamiento. Los factores psicológicos que interfieren en una relación pueden ser más importantes que los físicos; por tanto, usted tiene que estar 100% enfocada en la relación sexual para identificar en su cuerpo donde se encuentran los locales donde siente más placer. Tampoco se olvide de que la mujer depende de estímulos sonoros y táctiles, ya que el hombre se excita más fácil. Muchas veces a ellos les basta con el estímulo visual… Lo que puede que no sea su caso.

Apego a Tabús – La terapeuta Evelyn Vinocur explica que por causa de una educación rígida, se generan creencias falsas en relación al sexo opuesto, la sexualidad, la masturbación y el orgasmo… Cosa de los antiguos. Pero muchas féminas aún creen en ello y se sienten culpadas, o hasta inculpadas demás y con ello no logran llegar al orgasmo. Lo mejor en estos casos es usted visitar un psicólogo y tratar de trabajar ese miedo y la tensión.

Con la luz apagada – Sentir vergüenza de su cuerpo a punto de preocuparse en la hora de la relación interfiere en su placer. La baja autoestima tiende a no dejarla sentirse a voluntad para explorarse el cuerpo por medio de toques y caricias que le permitan descubrir los puntos de placer. La masturbación es una de las formas de alcanzar el auto conocimiento de su cuerpo. Si usted no se siente segura y no sabe cómo sentir placer, puede tener dificultad de alcanzar el orgasmo tanto sola como con su pareja, ya que no sabrá como guiarlo o expresarle de que forma siente más placer. En estos casos, se recomienda una terapia breve para incentivarla a que ultrapase ese bloqueo mental en relación a su cuerpo.

Miedo de no conseguir – La expectativa de querer alcanzar el orgasmo puede causarle un efecto inverso: dejarla aún más lejos del clímax. Cuando la mujer vivencia el relacionamiento preocupada tanto con su desempeño como con el objetivo de alcanzar el orgasmo, puede dejar de entregarse a las placenteras sensaciones del encuentro a dos. Si usted es de aquellas féminas que no consiguen controlar esa ansiedad, mejor que converse con un psicólogo antes que sea tarde.

Fatiga – Hay diversas causas por detrás de la fatiga, desde la correría del día hasta problemas de salud, tales como la alteración hormonal, hipertensión, y fatiga crónica. En todo caso, mujeres con fatiga pueden perder el interés por la relación sexual o iniciarla apenas para agradar a su pareja, sin conseguir aprovechar el momento para llegar al orgasmo… Lo que es un desperdicio. Claro que el exceso de cansancio puede ser reflejo de una rutina agitada, pero si seguidamente usted siente soñolencia e indisposición demás, mejor consulte su médico.

Medicamentos – Algunos remedios inhiben la libido, o sea, la voluntad sexual; y entre ellos están los antidepresivos, los diuréticos, la medicación para ulcera gástrica y anticonceptivos. Estos últimos inhiben la ovulación, y junto con ello disminuyen la libido; en cuanto otros pueden actuar en el sistema nervioso central haciendo disminuir la hormona responsable por el placer… Revise cuál es su caso.

Ciclo menstrual – El placer puede variar de acuerdo con su ciclo catamenial, ya que durante esa semana su libido puede ser más intenso debido a altos niveles de hormonas, principalmente estrógeno y testosterona. Con el aumento de la circulación sanguínea en la región de la pelvis, el clítoris también está más sensible y es más fácil llegar al orgasmo. Tenga en cuenta que una semana después de menstruar, los niveles hormonales continúan altos y su cuerpo comienza a prepararse para la ovulación (14 días después). Justamente en ese periodo la lubrificación vaginal es mayor, lo que favorece la penetración y le aporta más confort, justamente lo que la deja más relajada para alcanzar el orgasmo… Su objetivo primero y único. Pero en medio del ciclo ocurre la ovulación, lo que puede ser un periodo doloroso y menos favorable a la relación sexual. Ya en la semana que antecede a la menstruación, existe queda de libido y TPM, lo que puede significar ser más difícil que usted llegue al orgasmo. Es necesario que respete ese tiempo sin mantener relación, al final de cuentas, eso dura apenas algunos días… y noches.

Trauma de violencia sexual – Mujeres que fueron víctimas de violencia sexual necesitan de acompañamiento médico rutinario, con soporte psicológico y orientación sexual. No tenga miedo de hablar con su ginecólogo sobre ellos. Sino, en vez de relajar y aprovechar la relación sexual, puede que le haga recordar escenas tristes que sucedieron, que interferirán en la libido. Sólo el apoyo de un terapeuta ira minimizar esos traumas y prepararla para una vida sexual saludable.

Salud debilitada – Una infinidad de enfermedades y problemas de salud pueden interferir en la libido, como las infecciones vaginales y enfermedades en el útero que pueden causarle dolor en la penetración, perjudicándole su placer sexual. También la diabetes y alteraciones hormonales disminuyen el estímulo en las zonas erógenas, reduciendo su sensibilidad y la conducción de estímulos a través de los nervios que mandan mensajes al cerebro. Por su vez, enfermedades psiquiátricas, ansiedad y estrés perjudican los pensamientos al punto de perjudicar su relajamiento e impidiéndole de que llegue al clímax más fácilmente. Claro que el abuso de drogas, alcohol y tabaco causan repercusiones negativas en su relación sexual, dificultando y hasta impidiendo que llegue al dichos orgasmo.

Caso no concuerde con lo aquí dicho, le suplico que no se erice ni desgreñe tanto por mi melódica falta de criterio lógico; al final de cuentas, la propia Jeanne d´Arc, murmurando coherencias antes de arder, indignada, gritó a los cuatro vientos porque ella gustaba tanto de solfear antes de sentir la muerte chiquita… ¿No es espasmódico?

(*) Para su comodidad, existen otras lecturas amenas a su disposición en mis libros. Viste el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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