¿De Quién es la Culpa?


Es casi una obligación deleitable poder reconocer que el carismático leyente de hoy sabe muy bien que eso de querer imputar a otros individuos todo aquello que les resulta incómodo, contrario a sus planes, o un producto de sus propios errores e ineptitudes, se ha convertido en el rasgo más común en el comportamiento de algunos de los líderes de la actualidad.

Creo que todos nos hemos hartado de escuchar frases tales como: “No tenemos una economía sana, por culpa de los gobiernos anteriores”… Esas son locuciones que dos por tres salen a enunciar desde las ventanas los actuales mandatarios de casi toda Europa, nada más que en una similitud que ya todos estamos fastidiados de oír por estas latitudes, y que parece ser el modelo de comportamiento que han importado de nuestras tierras… Sin pagar aranceles, obvio.

Y debe ser verdad, mi amigo, porque a nosotros siempre nos ha parecido normal que los sucesivos gobiernos de América Latina se les antojase echar la culpa de nuestras desgracias a alguien que estuvo antes ocupando el cargo, o cuya acción y talante los hacía susceptibles de endilgársela sin mayores problemas secundarios.

En todo caso, tampoco podemos olvidarnos que así ha venido sucediendo desde tiempos lejanos, como lo fue con los incas, con los españoles de la conquista y la colonización, o más recientemente con el imperialismo inglés y ayer con el norteamericano… No en tanto, lo que ha sobrado en la actualidad, es que ahora culpamos el naufragio de la economía a la hipocresía mundial.

Por su vez, y sin necesidad de ir más lejos, el sabio leyente puede observar que en la coyuntura de hoy, a supuestos acosos periodísticos se le atribuyen no pocas tragedias personales y sociales.

Recuerde que ya no hay funcionario público al que se le acuse de alguna podredura, bien sea tráfico de influencias o corrupción, y al que no le oigamos decir que él está siendo víctima de una persecución política. A su vez, y unos escalones más arriba, si hay despilfarro del erario público, su origen, según muchos de sus actores, reside nada más que en la falta de diligencia de terceros o en la torpeza de algún cuarto y oscuro funcionario.

De igual modo, nos basta con recordar que algunos mandatarios latinos alegan que ya tienen un “Plan B” prontito en el cajón de su pupitre para driblar la esdrújula situación del momento.

En todo caso, pienso que debemos estar preparados para lo que vendrá, pues los pueblerinos deberíamos pensar que si éste nuevo plano también fracasa, luego ellos se pondrán a buscar -y encontrar- a los responsables por el nuevo naufragio, bien sea entre los que encabezaron los gobiernos hasta los inicios del 2000 o culpar, quien sabe, una otra vez la falta de diligencia de terceros en el escalón, o quizás por causa de la torpeza de algún cuarto y oscuro funcionario que no es de su partido.

Claro que esos los mandatarios más populistas, luego se vendrán con que si tal vez la pobreza no cede o se extingue, siempre habrá un responsable ajeno y disponible a quien le imputar los motivos.

Pero a su vez pienso que no debemos ser tan criteriosos ni aguafiestas, aunque igual sepamos que a algunos pesimistas se les antojará decir que eso es algo consustancial con nuestra idiosincrasia… ¿Será?

(*) Si es de su interés continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: