Deje su Casamiento más Feliz, Traicionando


No me diga si no es como para registrar este título en el Libro de Honor, ya que por lo visto, nosotros, los sapiens, no somos nada ante una declaración tan perentoria. En todo caso, como ya lo explicara presuroso un otro plumífero, el individuo de hoy no vale nada si no es orientado por una élite, o flor, o nata, o minoría selecta. Aun así, no rechazaríamos lo último, minoría selecta, que viene de selección, puesto que tendríamos así al pueblo dirigido por seleccionados si el pueblo los seleccionara.

No en tanto, si por acaso el lector insiste en querer enterarse, le diré entonces que el nuevo libro de la científica social Catherine Hakim trae a flote un asunto como mínimo polémico, tanto para  hombres cuanto para  mujeres. Es que en “The New Rules: Internet Dating Playfairs and Erotic Power”… (Las nuevas reglas: enamoramiento por la internet, “playfairs” y el poder erótico) menciona en sus páginas la extravagante teoría de que tener un caso extraconyugal puede, en realidad, ser la llave mágica para mejorar el pérfido relacionamiento a dos.

Para quién se preguntó lo que significa la palabra “playfairs” en el título de la obra, el término dice respecto a los nuevos tipos de casos amorosos mediados por la internet, muy típicos del siglo XXI. Ese tipo de interacción, según consta en el mencionado libro, puede ser la solución para los altos índices de divorcio (observados principalmente en Gran Bretaña y en los Estados Unidos).

Hakim llega a comparar el sexo extraconyugal a una merendada en un restaurante. “A pesar de que en la mayoría de las veces, nos contentamos en comer en casa junto con nuestro compañero y compañera, nada nos impide de realizar algunas comidas en restaurantes con diferentes culinarias y ambientes, en compañía de amigos y colegas”, explica ella… Sin embargo, el eclético de mi vecino me afirma que cuando le dan ganas de comer afuera, normalmente pone la mesa en el jardín de su casa… Por ser más seguro.

Empero, la misma Hakim comentó sobre su teoría, diciendo: “Cualquier persona que rechaza un nuevo abordaje para casamiento o adulterio, con una nueva gama de reglas gobernando esos tipos de relacionamiento, no reconoce los beneficios de una vida sexual revitalizada y fuera de casa”… No obstante algunos ya afirmen que lo ella asevera, es porque debe ser sumamente experta en ese tipo de comportamiento… Habría que verlo.

En todo caso, Catherine va más allá cuando dice que la edad media para el adulterio, es de 45 años para las mujeres y de 55 años para los hombres… Estos, ya en la orilla de tener que hacer uso de las mágicas e irreprochables pastillitas azules.

La irrefutable sabia, no en tanto, no aconseja a los amantes a dejar el traicionado o la traicionada descubrir sobre su caso paralelo… O léase “no ser un bocabierta”. Por su vez, ella también garante que la primera regla para tener un relacionamiento fuera del casamiento, es nunca iniciarlo si él corre el riesgo de exposición… Entonces, ¿dónde está la gracia?

La escritora, con todo, no fue pionera en exponer este tipo de ideas. Otros sociólogos ya defendieron antes la traición y los casamientos abiertos, aunque le diré que muchas personas ya testimoniaron también las consecuencias negativas que ese tipo de situación trajo para su relacionamiento en casa… Evidente que en toda buena familia hay casos sobresalientes no merecedores de comentario alguno.

Por su vez, algunos grupos de sociólogos y teóricos todavía creen que el impulso de traicionar es natural del sexo masculino, siendo éste parte de su naturaleza e inevitable, no importado cuánto el individuo ame su pareja. Para ellos, los hombres separan el relacionamiento físico del afectivo, siendo posible traicionar con el cuerpo sin traicionar con el corazón… Lo que es una obviedad, ya que el corazón no tiene aquel artilugio indispensable.

Incuestionable que el tema todavía es muy polémico y depende de la opinión personal y de la dinámica que cada pareja utilice entre cuatro paredes. Presupongo que cabe a cada uno responder la siguiente pregunta de acuerdo con sus propias creencias y convicciones: ¿el adulterio es realmente el secreto para un casamiento feliz?

Yo, por ejemplo, no sabría responderle. Pero cuando noto el coro que, con soberana arrogancia se exhibe vez por otra en el horizonte abjurando tales asertivas, sospecho que debo avisar a mi amigo el lector, mismo sin aun haber descubierto si el boyo del corpiño es cóncavo o convexo, que la verdad de hoy es prueba cabal que las mentiras de la actualidad ya no son iguales a las de antiguamente… ¡Esplendido!

(*) Si es de su interés continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

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    Sep 09, 2013 @ 02:02:55

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