Ahora, el Maniático Espía por el Celular


Supongamos que una amiga le encamina un link para que usted pueda bajar un aplicativo que promete rastrear los pasos de su novio. No es nada del otro mundo. Funciona así: uno baja el “app” en el celular de la persona que uno pretende espiar, catastra su número de teléfono como “receptor” de las informaciones y define los códigos que le permitirán tener acceso a la localización física y a los mensajes que el referido aparato recibirá en el futuro. El programa también le permite la elección de una seña que hará con que el telefonito te ligue, así usted podrá oír lo que está aconteciendo al redor del aparato.

Pues resulta que pesquisando en internet, descubrí que existen varios de estos programas que ofrecen ese tipo de “servicio escatológico”, y que un montón de gente excrementiciamente desvariada ya lo ha bajado y recomienda el aplicativo… Es como para quedar asustado… ¿O no?

Pero vamos despacio, que es para ver si usted me entendió derecho. Por alguna razón misteriosa e indescifrable, cierta persona con escasos sesos se halla dueña de la vida de un otro ser caminante, de tal forma que llega al disparate de pretender instalar un programa en el celular que le informará la localización del sujeto y le re-direccionará los mensajes que él recibe… Eso todo sin su consentimiento… ¿Comprendió?

Vea bien, mi huero amigo, no se trata de un programa que ha sido compartido en secreto entre amigos. Este lance es comercializado por internet y está al alcance de cualquier uno sin dos dedos de frente que tenga un Smartphone, una tarjeta de crédito y ninguna ética… Simple como sumar dos más dos.

Además, el sitio del programa tiene una lista de personas sin cerebro que curtieron el aplicativo y han postado un montón de comentarios hablando bien del “app”. O sea, hay gente que asume con la cara más larga y deslavada que tiene, que no se importa en faltar con el respeto de su pareja en busca de informaciones… En todo caso, se auto responda: ¿Cuándo fue que invadir la privacidad del otro viró práctica una normal entre las parejas?

Por otro lado, no sé hasta qué punto la legislación de un país protege nuestra vida privada contra ese tipo de ataque y, por tanto, si el uso del aplicativo se configura un crimen o no. Como sea, eso no torna el acto menos absurdo… Es algo muy serio, mi investigador amigo, pues actitudes como estas van más allá de los celos.

En realidad, actitudes como estas son actos enfermizos de controle de dominación, e independiente de las justificativas que uno de a sí mismo, si es que hace uso de alguna “herramienta” como esta. Si éste es su caso, mi amigo, lo que en realidad usted precisa de manera urgente, es de tratamiento psiquiátrico a la vez que su pareja necesita mantener distancia de usted.

Empero, si usted desconfía tanto así de la persona con quien escogió dividir la vida y las sábanas al punto de querer espiarlo on line, entonces responda si es capaz: ¿por qué cargas de agua usted todavía está estacionado en ese relacionamiento?…

Si esa persona efectivamente le da motivos para dejarlo con una pulga de ese tamaño atrás de la oreja, ¿no sería mejor que ustedes se separen? Así, además de librarse de la preocupación que le quita el sueño, usted todavía estará disponible para encontrar a alguien en que pueda confiar. Ahora, si por otro lado los caracoles están sólo en su cabeza, ¿qué tal parar de actuar como un loco y procurar ayuda? Tal vez así todavía tenga tiempo de salvar su relacionamiento.

Por su vez, independiente de las pulgas colocadas atrás de la oreja ser verdaderas o falsas, nada justifica pretender espiar a su pareja e invadir la privacidad de él.  Difícilmente usted va conseguir construir un relacionamiento saludable sin grandes dosis de confianza; por consiguiente, usar aplicativos de rastreo como este, es como querer correr en dirección contraria en la carretera que lleva a una convivencia feliz.

No estoy diciendo que nunca habrá dudas en un relacionamiento. Por veces, usted va sentir aquella voluntad insoportable de querer entrar en la cabeza del otro para saber lo que él piensa y todas las cosas que acontecen con él cuando ustedes no están juntos. Ese es uno de los efectos colaterales de haberse apasionado.

Pero eso no tiene por qué ser un motivo para querer ultrapasar todas las barreras del buen censo y algunas barreras legales. Si hacer la cosa correcta no es lo suficiente para ayudarlo a tomar la decisión, entonces piense en lo que le puede acontecer mañana caso el otro descubra lo que usted hizo con su telefonito. Quien ya tuvo su correo invadido por un ex, puede afirmar con certeza que la sensación es pésima y el episodio es bien difícil de superar. Algunos, por ejemplo, no consiguen jamás olvidarlo… No sea un esquizofrénico… Los celulares sirven para asuntos más nobles.

(*) Si es de su interés continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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