Los Hombres Compiten Entre Sí


Quien lee mis líneas sabe que a veces digo las cosas con alivio, aunque más que un alivio, es una especie de conciencia, algo así como un juez que lo juzga todo, a sí mismo y a la vida. Empero, confieso que yo no tomo el cuidado con las palabras y por ello me arriesgo mucho. Pero a su vez, pienso que si no digiera todas las palabras que se me ocurren, incluso las más absurdas, entonces nunca diría las necesarias.

Sí. Como filosofía, esto me parece insignificante, pero en realidad, lo que me fastidia es ese ir y venir, ese juego entre una memoria que me arrastra hacia un lado y un olvido que me empuja hacia el otro, mismo que no haya incompatibilidad alguna con nada, a no ser con la casualidad… La amiga inseparable de la coincidencia.

En fin, apartándome de vez de toda esta perorata insalubre, quiero comunicar al venturoso leyente, que una nueva pesquisa acabó de ser elaborada nada más qué para comprobar lo que mucha gente ya sabía: “los hombres compiten entre sí”

En todo caso, esto significa que, de la misma manera que la mujer se arregla y se engalana para otra mujer, los geniales hombres quieren tener el pene mayor, no para garantir la satisfacción sexual de su pareja, y sí para parecer bonito en el vestuario… ¿No me diga que no hace sentido?

Por supuesto que esto no puede considerarse como algo cómico. En verdad, hay que detener ya la carcajada, pues es triste, mi amigo lector. Muy triste. Y tan triste es, cuanto el hecho de ver mujeres que no consiguen se amar a sí mismas porque no hacen parte del grupo que se encaja perfectamente en el patrón de belleza vigente.

En todo caso, volviendo al asunto en cuestión, la mayoría de los participantes varoniles del referido estudio, mostraron que se sentían inseguros en relación al peso, la forma física y el tamaño de su amigo del alma: “el pene”.

Algunos doctos afirman que cuando alguien se siente así, procura maneras de mudar el foco de las cosas. Por ejemplo, las mujeres saben muy bien sobre este asunto, ya que se interesan en leer todas las revistas femeninas posibles, instruyéndose en como disfrazar un poco eso o aquello de su cuerpo. Sin embargo, la artimaña masculina es un poco diferente y tal vez más peligrosa. Me refiero a la “vigorexia”…. Lo que dicho de otra manera, significa que los hombres quedan viciados en academia.

Por consiguiente, con los lagrimales a punto de derramar su acuosidad salobre, descubro que la pesquisa que fue liderada por Annabel Chan Feng Yi, de la “Universidad de Psicología de Victoria”, apunta que muchos de los hombres se ponen obcecados por el cuerpo y por musculación.

En realidad, quedó constatado que esa es una de las maneras que encontraron algunos bípedes para tirar el foco, ya que el tamaño de los bíceps –o sea cual sea el músculo escogido– es lo que ira a llamar más la atención sobre su persona de que el tamaño del fiel amigo que esconde entre las piernas… Mismo que esté despierto.

En todo caso, agrego que esta médica, la cual entrevistó nada menos que a 738 hombres entre los 18 y 76 años para hablar sobre imagen corporal, nos explica que la mayoría de ellos llegó a afirmar que se sentía seguro en la cama, pero se preocupaba y mucho con las miradas de los amigos hacia sus genitales… ¡Envidiosos!

Pero creo que eso no debería ser una preocupación para ellos, pues al contrario, del lado de ellas, se puede decir que muchas féminas no se importan con el tamaño del susodicho, ya que sus terminaciones nerviosas están en la entrada del canal vaginal y apenas una tercera parte de ellas consigue tener un orgasmo con la penetración… Lo que en realidad las fastidia por demás.

Por tanto, mi amigo, sabiendo que por lo menos una vez por día hasta los relojes dicen la verdad, y que la función de todo artista es mismo sorprender a la platea, declaro solemnemente que ya es hora de la Fantasía tornarse benéfica y acabar con cualquier beligerancia, para que el lector sea bienvenido a esta lucha contra patrones irreales preestablecidos… Mismo sin aun saber cuáles son.

(*) Si quiere continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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