Las Alocadas Etapas de la Pasión


Parapléjico de verbosidad emocional, siento que el retumbo acústico del gentío arrastra afirmaciones que indican que “estar apasionado” es mucho más que una simple delicia. Es aquel momento en que el mundo se pone más interesante, donde cualquier cosas que uno haga con la persona querida es divertido, interesante y nuestra energía parece triplicar. Las ganas que uno tiene bajo ese auspicio, es que esa sensación dure para siempre y que uno pueda vivir en ese nuevo mundo para siempre.

Sólo que la pasión acaba, mi amado lector. Claro que no se puede negar que la mudanza que uno siente bajo esas sensaciones físicas trae consigo diversos beneficios, pero el mundo encantado en que pajaritos vuelan a su alrededor y las personas danzan en cuanto usted pasa, tiene un plazo de validad: dura de 18 a 48 meses.

Después de ese período, mi amigo, lo que uno siente puede convertirse en amor, comodidad, o hasta terminar y pasar a ser una bella historia en la memoria de quien la vivió. Cuando todas las alteraciones químicas ligadas a la pasión paran de existir en su cuerpo, aparecen valores como la complicidad, los intereses en común –y no aquellos forjados por las hormonas que le hacían gustar hasta de Fórmula 1-, la tolerancia, el respeto, la voluntad de relevar pequeños atritos y, claro, la confabulada intimidad que la pareja construyó.

Pero antes de llegar al amor -o al odio-, inadvertidamente usted pasa por tres las diferentes etapas de la pasión. Ellas pueden sucederse seguidas una después de otra, pueden tener un orden diferente de la presentada a seguir, o hasta pueden mezclarse y virar menos etapas, pero siempre estarán presentes.

Los sentimientos románticos – Justamente en este momento su cuerpo está lleno de hormonas -dopamina, oxitocina e endorfina- que resolvieron promover una alteración cerebral y amplificar sus sensaciones de euforia, palpitación, manos que tremen, humor inestable, dependencia de la persona amada, o le hacen ignorar los defectos del otro y transforman la nostalgia en un sentimiento fuertísimo.

Esa es la hora crucial en que usted sólo piensa en la persona amada, su espíritu queda medio que abobado y el deseo sexual pasa a ser intenso, de una manera que usted nunca pensó que sería posible sentirlo… A veces espléndido.

La atracción física – Es cuando usted comienza a volver para la Tierra, sus pies están casi tocando el suelo y, así de cerca, consigue ver un poco más claramente quién es la persona con quien usted se ha envuelto emocionalmente. Por tanto, esa es la hora en que usted se pregunta si es eso mismo que quiere para el resto de su vida.

Justamente ahí, es que le aparece la falta de sueño, sus pensamientos quedan distantes y el apetito desaparece. Claro que usted todavía siente aquellas sensaciones increíbles de la primera etapa, pero como la convivencia y la intimidad ya son mayores, entonces el idealismo, la imagen que usted había creado de la otra persona pasa por mudanzas… A veces trágicas

Emoción y aceptación – Pues esto es lo que llaman del momento decisivo en todo relacionamiento –y, por ello mismo, el que acaba con el sueño de muchas parejas locamente enamoradas-. Las hormonas que circulaban en su cuerpo de alguna forma disminuyeron, y le queda más fácil visualizar las cualidades y defectos de su pareja y, gustar de lo que se ve en ese instante, ni siempre parece ser la opción escogida… Finiquitó su pasión.

Es aquí cuando acontecen las primeras peleas, discusiones y la famosa DR (discusión de relacionamiento), para decidir cuál será el futuro de los dos. Al llegar a este punto, el sentimiento puede que se haya convertido en amor, puede haberse transformado en comodidad y puede, también, haberse convertido en una repulsa mutua. Y es aquí que los dos deciden si van, o no, continuar juntos para el resto de sus días.

En todo caso, le recuerdo al leyente, que el escritor español Noel Clarasó dijo un día que “el hombre y la mujer han nacido para amarse, pero no para vivir juntos”, -advirtiendo en tiempo- “que los amantes más célebres de la historia vivieron siempre separados”. En todo caso, más pertinente fue Honoré de Balzac, que por experiencia propia, nos advirtió: “Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días… ¿No es notable?

(*) Si quiere continuar a entretenerse con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: