El Peligro del Gel Sexual


Sobre gustos… ¿habrá algo escrito en este mundo? Pienso que debe existir, es comprensible, mi exotérico lector. Aunque cada vez nos resulta más difícil comprender que lo que nos gusta a nosotros puede no gustarle a los demás. Por consiguiente, la búsqueda del equilibrio entre unos y otros es una tarea que debemos afrontar todos los días, mismo siendo increíble cómo el paso del tiempo nos afirma nuestras preferencias y rechazos.

En todo caso, querer convertir el momento del sexo en algo más interesante y placentero, es la idea que el ortogradismo terráqueo tiene siempre en mente cuando procura por un gel sensual, que hasta puede ser uno de esos con sabor a cualquier cosa, o que calienta la región y la torna refrescante. Pero ni siempre, mi amigo, esa elección es la mejor que podríamos realizar para ayudar nuestra salud y la de ella. Lo que también incluye el uso de jabones íntimos y lubricantes.

La verdad, es que cualquier producto que pase a ser utilizado en las regiones más íntimas y cavernosas, siempre acaba por interferir de alguna manera con el equilibrio del cuerpo. Eso más bien se debe a que vivimos cercados de bacterias, aunque ni todas ellas terminan siendo perjudiciales para el organismo, en virtud de que algunas de ellas permiten que nuestro cuerpo esté preparado para cuidarse mejor cuando aparecen nuevos microorganismos para compartir el mismo ambiente tétrico y fecundo.

Por tanto, mi rijoso leyente, debo advertirle que el uso indiscriminado de esos productos intemperantes que usted compra para alcanzar más alífero la llamada “muerte pequeña”, son los que acaban por eliminar esas bacterias buenas.

Eso se apoya en lo que indica un reciente estudio realizado por la “Universidad de California”, en el que se explica que todas esas substancias epicúreas aumentan las chances de contaminación por infección de herpes, clamidia o HIV. En todo caso, los productos más populares incluidos en el estudio, fueron los lubricantes para fines sexuales (70%), vaselina (17%) e óleos (13%)… ¿Manyó?

Pues le diré que estos beneméritos estudiosos del asunto, confirmaron que entre las mujeres que usaban vaselina, el 40% tuvieron alguna infección causada por bacterias. De las que usaba óleos, el 44% presentaron infección por hongos. Y las del grupo de mujeres que no usaba nada, solamente el 18% presentó problemas bacterianos y el 5% tuvo problemas con hongos… No comestibles, evidente.

Claro que usted no necesita dejar de usar todos esos productos, pero lo ideal es no hacer uso de ellos en su día a día. Lo mejor, es que los deje reservados para ocasiones especiales… Mismo que ellas ocurran sólo una vez por año. Lo mismo vale para los jabones íntimos y duchas.

Afortunadamente, esas fiestas son muy de vez en cuando para la “gente normal” que prefiere las auténticas reuniones con su amigo del alma, camarada de toda su vida, compañero de rutas repetidas hasta el cansancio, menudeando de cabeza alta esas experiencias y volviéndolas a repetir con las variantes que sólo el tiempo y la práctica es capaz de aportar.

En fin, con esas cosas uno siempre aprende, revaloriza y vuelve a vivir momentos clave que de otra manera se perderían en los tortuosos laberintos de la memoria… Y a ahí sí, que no hay gel que ayude.

(*) Para continuar entreteniéndose con otras lecturas amenas, mi adicto leyente, tiene varios de mis libros impresos o en versión e-book, disponibles en el sitio web: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante … Gracias por colaborar adquiriéndolos.

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