La Teoría es una Abstracción


Le diré que lo más adecuado a nuestros hábitos e índole, a veces no es más que una coincidencia. Puede que también sea algo así como andar buscando palabras que empiecen con la misma letra. Hay quienes tienen esa manía, les encantan las aliteraciones, las repeticiones aritméticas, y hasta creen que gracias a ellas se puede ordenar el caos del mundo. Pero no debemos censurarlos, mi cotejado amigo lector, pues son gente geniosa y nada más… Algo así como fanáticos de la simetría.

En todo caso, es sabido que uno de los principales problemas que tiene la formación universitaria mal asimilada, es posibilitar que el individuo piense que la comprensión teórica de un fenómeno es igual a estar en la posibilidad de realizarlo o disponer de un control absoluto sobre él. Y en realidad, el resultado de tal pretensión no es más que un gesto de profunda arrogancia, asentado en una ingenuidad aún más honda.

En todo caso, sucede así con la teoría es una abstracción, que de acuerdo con lo que indica el diccionario, es “separar por medio de una operación intelectual las cualidades de un objeto para considerarlas aisladamente o para considerar el mismo objeto en su pura esencia o noción”.

En otras palabras, la explicación que se puede leer en un texto académico, es un comentario basado en múltiples observaciones de la realidad para hallar denominadores comunes: el agua hierve o se congela a tal o cual temperatura; en promedio los niños nacen al cabo de nueve meses.

Abstraer el andar en bicicleta equivale decir que ese proceso se basa en una serie de dinámicas físicas en relación con el movimiento regular y circular de las piernas. Recitar tal argumento es una cosa, pero ponerse a aprender a andar en bicicleta es otra, y eso me consta por cómo me rompí la nariz y arañé mis rodillas en la infancia.

El análisis no es la acción, es un comentario sobre la acción. Sin embargo, tan sencilla distinción a veces se torna difusa en un mundo mediatizado lleno de palabras, imágenes y explicaciones sonrientes acerca de todo. Si lo leí en la Wikipedia o lo vi en Youtube, creo que ya lo sé y que casi lo puedo hacer.

Al actuar así, se cae en el error de considerar que con verbalizar cómo funcionan las cosas ya se ha hecho bastante. Desde esa perspectiva, no ayudan las tecnologías que tratan de convencernos de que el mundo se dinamiza con sólo deslizar la punta del dedo índice sobre una pantalla táctil.

Por eso conviene aplicar a otros niveles de la vida la esencia práctica de cocinar, es decir, hacer y hallar el camino haciendo, lo cual implica parar con la disertación y poner manos a la obra. Tal enfoque puede implementarse escribiendo una novela o manteniendo una huerta en el patio de la casa.

Todo tiene su truquito de cocina, hasta las artes. Álvaro Mutis, el romancista, poeta y ensayista colombiano, sostenía que escribir poesía era como jugar billar, porque las palabras debían concatenarse, tal si fueran esferas de colores que reaccionan las unas respecto de las otras.

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Para su Relacionamiento dar Cierto


Ciertas veces escucho que dicen cosas tergiversadas y otras no, pero también existen de aquellas en que a alguien se le ocurre decir que resolvió “hacer con que su relacionamiento de cierto”, y eso me deja desnorteado, medio perdido. Juzgo que al más afamado leyente le ocurrirá igual, ya que normalmente esa es una frase que viene de otros vivientes con personalidad fuerte, llenos de opinión, energía e inseguridad.

Por tanto, presiento que no son apenas las personas tímidas, calladas y que pasan la mayor parte del tiempo solas, las que se sienten inseguras en relación al mundo en que viven y, principalmente, en su relacionamiento conyugal. En todo caso, mi amigo, le diré que la inseguridad, así que ni serpiente rastrera, de repente alcanza a todo el mundo, sin dolor, sin diferencia y sin que nadie pueda escapar de su vacilación.

Claro que eso de tener un relacionamiento feliz, amar y ser amado, dividir momentos, es muy lindo y vale la pena vivirlo. Hasta de ojos cerrados… Pero en realidad, pienso que el problema es lo que está por detrás de la frase “hacer dar cierto”.

Normalmente, tal dictado significa anularse. Esconder quien realmente uno es y pasar a ser alguien que la pareja siempre soñó. Y es ahí que está el error del viviente. Uno debería ser como es, y no lo que la otra persona siempre soñó. Por tanto, uno no debería mudar nunca su propio estilo de ser.

Lo que acontece cuando actuamos al contrario, no es más que una sucesión de errores que, en verdad, terminarán por destruir nuestro relacionamiento. Comienza con uno dejar de salir solo. Eso es algo bastante común en los relacionamientos; tan común cuanto peligroso, ya que normalmente una de las partes deja de tener vida personal y la otra continua. Por eso, que quien abre mano de los amigos, pasa a depender solamente de su pareja, pero tarde o temprano verá con angustia que se cansa de tal actitud.

Otro caso es mudar las ropas que uno siempre uso. O compartir señas. El no hablar más con las personas con quien uno tuvo algún envolvimiento romántico en el pasado. O sea, que dejamos que nuestras elecciones sean pautadas por la felicidad del otro… Y siendo así, mi amigo, no hay amor propio que sobreviva.

Una pléyade piensa que habla sobre amor cuando habla sobre relacionamientos, pero la verdad, ellos no saben cuál es que el concepto de amor en que acreditan, ya que es muy diferente de lo que vemos frecuentemente por ahí… Amor es, antes de todo, quererse a sí mismo. Respetar quien uno es, su propia verdad.

Entonces, al asumir esa compostura, uno finalmente consigue amar a otras personas y ser amado por ellas. Y al ser amado de vuelta, uno no precisa adaptarse al molde que la otra persona quiere, pues uno pasa a ser acepto y ayudado a crecer, mejorar, tornarse aún más increíble. Eso sí es amor.

Claro que cuando se tiene amor se puede tener celos, paro no un celo castrador, fanático. Entienda que nadie logra mudar a nadie. Puede hasta lograr transformar al otro ser por un período de tiempo, pero no lo mudará de verdad. Una hora, las personas ceñidas en tales actos notarán que aquello no está funcionando… ¿El motivo? Falta sinceridad. Y esa es la base sólida de los relacionamientos.

Mucho más de lo que tener a alguien, las personas deberían querer tener alguien que las respete. Y no hay respeto en ese tipo de relación en que uno precisa ser otra persona para seguir enfrente. Siempre existirá distancia entre la persona de verdad y la persona que imaginamos, y eso no precisa mudar. Sólo que tampoco puede ser una distancia tan grande al punto de los dos llegar a ser personas completamente diferentes.

La verdad, es que al entrar en un relacionamiento de ese tipo, uno ni nota lo que está haciendo. Y no percibe como el concepto de “hacer dar cierto” es la mayor bobada que uno puede cometer. Relacionamientos no deben ser sufridos, no deben convertirse en una lucha diaria. Una relación debe generar placer, uno debe tener la voluntad de construir el mundo de uno, pero sin necesidad de apagar su propio mundo… Ser una persona mejor no es ser otra persona.

Para tener un relacionamiento duradero es necesario trabajar todos los días en él. Aparar las aristas, conversar, sentirse seguro y dejar al otro con la misma sensación de tranquilidad. También es necesario respirar. Eso sí, es lo que hace que una relación de cierto. Nadie es feliz en una burbuja para siempre. Y un relacionamiento en que hay que “hacer que de cierto” incluye transformarse en otra persona, y eso está destinado a dejar mucha gente, inclusive a la pareja, más infeliz de lo que cualquier otra cosa.

En verdad, mi  amigo, no piense que éste es un pedido que hago en nombre de la sociedad de torpes-distraídos-idealistas-y-nostálgicos, pero: ¿no podrían volver aquellos tiempos en los que era tan fácil la vida?

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Lleve una Cerveza para la Cama


Para complementar los espasmódicos asuntos que nos rodean y persiguen, ha de agregarse hoy lo que descubrieron unos investigadores hábiles en desmembrar los trigramas del I-Ching. Estos concluyeron que la satisfacción por tomar cerveza, más allá del efecto alcohólico en sí mismo, puede desencadenar la liberación de dopamina en el cerebro, lo que causa placer y deseo en la horizontal… ¡Espectacular!

En todo caso, hasta el presente, lo único que los vivientes sabían, era que esa bebida alcohólica era muy útil para quitarle la sed en días calurosos. Sin embargo, ahora se afirma que también tiene otras cualidades, pues su consumo moderado aporta cantidades significativas de vitamina B, fibra, minerales y antioxidantes naturales que pueden ayudar ortogradismo lector a prevenir distintos tipos de enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas; según llegó a publicarlo “elobservatodo.cl”.

Aunado a esto, los investigadores de la “Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana”, Estados Unidos, concluyeron que el sabor de la cerveza, más allá del efecto alcohólico en sí mismo, puede desencadenar la liberación de dopamina en el cerebro, lo que puede causar placer infinito en la hora del “vamos ver”.

Pues bien, resulta que el estudio con el que llegaron a este resultado, se basó en realizar tomografías por emisión de positrones (PET) para analizar a 49 hombres metro-hetero-bi-sexuales en dos situaciones; una, al degustar la cerveza, y otra, al probar una bebida isotónica (Gatorade); ya que el objetivo del equipo de estudiosos era buscar evidencia de un aumento de los niveles de dopamina, un neurotransmisor cerebral asociado durante mucho tiempo con el alcohol y otras drogas… Principalmente la droga de vida que a algunos se les antoja vivir.

Pero de acuerdo con el sitio de “Europa Press”, estos análisis mostraron una actividad significativamente más alta de dopamina con la cerveza que con la bebida deportiva. Además, el efecto fue significativamente mayor entre los participantes con un historial familiar de alcoholismo… Un tipo de deporte en que el isotónico no resuelve.

“Creemos que éste es el primer experimento en humanos que demuestra que el sabor de una bebida alcohólica sola, sin ningún tipo de efecto tóxico del alcohol, puede provocar esta actividad de la dopamina en los centros de recompensa del cerebro”, llegó a afirmar David A. Kareken, el beodo profesor de Neurología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana y subdirector del Centro de Investigación sobre el Alcohol en Indiana.

Kareken alcanzó a subrayar -con birome- que un mayor efecto en los voluntarios con parientes cercanos adictos al alcohol, sugiere que la liberación del neurotransmisor del placer y la excitación en respuesta a esas señales relacionadas con la bebida puede ser un factor de riesgo hereditario para el alcoholismo… Afectando más temprano su erecta y tiesa potencialidad.

Por tanto, para evitar adicciones posteriores, los participantes en el estudio recibieron una cantidad muy pequeña de su cerveza preferida, 15 mililitros, durante un periodo de tiempo de 15 minutos, lo que les permitió probar la cerveza sin dar lugar a ningún nivel detectable de alcohol en sangre o efecto intoxicánte. Y así, mediante el uso de un compuesto en el escáner de emisión de positrones que se dirige a los receptores de dopamina en el cerebro, los expertos pudieron evaluar los niveles de dopamina que se producen después de que los participantes degustaron los líquidos.

Brandon G. Oberlin, investigador postdoctoral y autor principal del artículo publicado por la revista “Neuropsychopharmacology”, llegó a resumir: “Además de los resultados de la exploración PET, los participantes reportaron un deseo creciente de cerveza tras la degustación, sin respuestas similares después de probar la bebida deportiva, a pesar de que muchos pensaban que Gatorade, en realidad, sabía mejor… Algo así como “sabor a nada”

Por otro lado, diversos trabajos llegaron a relacionar durante varias décadas a la dopamina con el consumo de ciertas drogas, aunque los expertos poseen diferentes interpretaciones del papel del neurotransmisor… Dependiendo la droga de vida que ellos llevaban, claro. Pero las señales sensoriales que están estrechamente asociadas con la intoxicación por drogas (que van desde sabores y olores hasta la vista de un bar) fueron durante mucho tiempo conocidas por provocar ansiedad e inducir a la recaída de alcohólicos en tratamiento, motivo por el que numerosos neurocientíficos creen que la dopamina juega un papel crítico.

¡Sancta simplicitas!, mi elucubrado leyente. Pues percibo que si tales resultados no son inútiles, por lo menos nos queda la sensatez de la noche, que hace que todo se transforme en más o menos nada… ¡Idílico!

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Abuelos vs. el Síndrome de la Casa Vacía


Hace poco, Enrique Orschanski, que es médico, escribió algo que los modernos padres jóvenes -aunque no les guste- deberían tener siempre en cuenta. Y todo, porque en un principio, durante el transcurrir de las últimas 6 décadas, sin querer, hemos visto como el estilo de vida familiar ha cambiado drásticamente como derivación de una mudanza de nuevos procesos en los sistemas de producción y consumo. Una de sus consecuencias, y evitando efectuar otros análisis comportamentales, la inclusión de la mujer en el circuito laboral ha llevado a que ambos padres -cuando las dos figuras existen en un matrimonio- se ausenten del hogar por largos períodos del día creando como consecuencia el llamado “síndrome de la casa vacía”.

Tener que vivir este nuevo paradigma social, ha implicado en que muchos niños quedaran a cargo de personas ajenas al hogar o en instituciones, haciendo que la tercerización de la crianza se extendiera y naturalizara en muchos hogares.

En todo caso, y haciendo eco en las palabras del Orschanski, algunos padres afortunados todavía pueden contar con sus abuelos para cubrir muchas tareas: la protección, los traslados, la alimentación, el descanso y hasta las consultas médicas… ¿Consecuencia? Estos privilegiados chicos tienen padres de padres, y lo celebran eligiendo todos los apelativos posibles: abu, abuela/o nona/o bobe, zeide, tata, yaya/o opi, oma, baba, abue, lala, babi, o por su nombre, cuando la coquetería lo exige.

Lo que sobra de todo eso es un corolario de ventajas que no se encuentran en cualquier lugar, y no son posibles de comprar en tiendas o instituciones. ¿Y sabe por qué? Porque son prerrogativas exclusivas de los abuelos… Por las dudas, hay 10 puntos que recomiendo que el sápido leyente analice y se cuestione antes de responder:

1 – Los abuelos no sólo cuidan. Pasaron a ser el tronco de la familia extendida, la que aporta algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad, factores indispensables en los nuevos brotes.

2 – La mayoría de los abuelos siente adoración por sus nietos. Es fácil ver que las fotos de los hijos van siendo reemplazadas por las de estos. Con esta señal, los padres descubren dos verdades: que no están solos en la tarea, y que han entrado en su madurez.

3 – Por tanto, el abuelazgo constituye una forma contundente de comprender el paso del tiempo, de aceptar la edad y la esperable vejez.

4 – Lejos de apenarse, sienten al mismo tiempo otra certeza que supera a las anteriores: los nietos significan que es posible la inmortalidad. Porque al ampliar la familia, ellos prolongan los rasgos, los gestos: extienden la vida. La batalla contra la finitud no está perdida, se ilusionan.

5 – Los abuelos miran diferente. Como suelen no ver bien, usan los ojos para otras cosas. Para opinar, por ejemplo… O para recordar.

6 – Como siempre están pensando en algo, se les humedece la mirada; a veces tienen miedo de no poder decir todo lo que quieren.

7 – La mayoría de los abuelos tiene las manos suaves y las mueven con cuidado. Aprendieron que un abrazo enseña más que toda una biblioteca.

8 – Los abuelos tienen el tiempo que se les perdió a los padres; de alguna manera pudieron recuperarlo. Leen libros sin apuro o cuentan historias de cuando ellos eran chicos. Con cada palabra, las raíces se hacen más profundas; la identidad, más probable.

9 – Los abuelos construyen infancias, en silencio y cada día. Son incomparables cómplices de secretos. Malcrían profesionalmente porque no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos. Consideran, con autoridad, que la memoria es la capacidad de olvidar algunas cosas. Por eso no recuerdan que las mismas gracias de sus nietos las hicieron sus hijos. Pero entonces, no las veían, de tan preocupados que estaban por educarlos. Algunos todavía saben jugar a cosas que no se enchufan.

10 – Son personas expertas en disolver angustias cuando, por una discusión de los padres, el niño siente que el mundo se derrumba. La comida que ellos sirven es la más rica; incluso la comprada. Los abuelos huelen siempre a abuelo. No es por el perfume que usan, ellos son así. ¿O no recordamos su aroma para siempre?

En todo caso, pienso que los chicos que tienen abuelos están mucho más cerca de la felicidad. Pero como en estas últimas décadas el mundo pasó a ser más pequeño, algunos padres se fueron lejos, y los abuelos quedaron perdidos en la distancia. Aun así existe una alternativa para los chicos que los tienen lejos: deberían procurarse uno (siempre hay buena gente disponible).

Finalmente, y para que comprendan de una vez los descreídos leyentes, he de decirles: “los abuelos nunca mueren, sólo se hacen invisibles”…

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Números Cabalísticos por Excelencia


Sabemos que para inciertas personalidades, los guarismos no son más que un guía cabalístico que nortea todos sus actos. En todo caso, hay uno de ellos en especial que, cuando se practica con entusiasmo, llega a representar una nivelación entre el “yin y el yang” materializado en su ejercicio corporal en la horizontal. Aunque en realidad no se sabe en qué punto de la Historia se comenzó a consumar la referida postura sexual.

En todo caso, la revista “quo.es” denuncia que el “69” es un número erótico por excelencia. Y todo porque en Francia, al escritor surrealista Raymond Queneau se le ocurrió desvendar una nueva hipótesis matemática de adición, la cual indica que “uno más uno es 69: dos personas entrelazadas una sobre la otra, más específicamente con el rostro sobre los genitales”.

Claro que todas las expresiones que hacen fortuna mundo afuera, han dormido previamente en la antesala de la lengua; es decir, en la jerga de las clases marginales. Y fue en Francia donde se acuñó tan ilustrativa metáfora, que debió de vivir previamente muchos años en el argot de los garitos, prostíbulos y “peep-shows” de Pigalle. Hasta que un buen día, la revolución sexual que se inició en los años sesenta, se adueñó de la palabra y la extendió a todas las capas de la sociedad francesa y ganó el mundo.

Lo que en realidad se percibe, es que la frase de Raymond describe perfectamente una práctica sexual ya conocida desde la época de Matusalén; y no es más que el mismo número utilizado durante la revolución sexual que se inició en los años sesentas, hasta volverse iconoclasta en mayo del 68, cuando en una bandera se leía: ¡La imaginación al poder!… ¡El 69 al poder!… Tanto monta, monta tanto.

Pero justo cuando llega 1969, el cantante francés Serge Gainsborough, junto con Jane Birkin –famosos ya por su ‘Je t’aime moi non plus’– se les da por cantar ¡69: año erótico! Y a partir de ese momento la expresión se vuelve internacional y comienza a ser usada en todos pueblos como si desde siempre hubiera existido; aunque probablemente fue sólo la mejor manera de describir dicha pose sexual.

Sé que algunos precipitados informales ya se estarán preguntando: ¿Gozaron nuestros abuelos del 69? Sin duda, mi amigo, porque no hay nada nuevo bajo el sol. Aunque, desde luego, creo que no disfrutaron de él con la intensidad con que lo hicieron nuestros padres que, en este terreno, se llevaron la palma.

Empero, dentro de este número hay un gran peso con respecto a la revolución sexual y, sobre todo, frente a la liberación femenina, pues no existe postura alguna que suponga mayor igualdad: arriba o abajo, no importa. De hecho, algunos llegaron a quemar sus pestañas formalizando teorías sobre el placer que produce esta postura, que se practica desde hace muuuuchos años; como prueba la añeja litografía de Achille Deveria, que presenta a una pareja practicando la pose cuando aún ni siquiera tenía nombre. Como la historia no es corta ni perezosa, al recurrir a ella se descubre que para 1869, a Doré se la ocurre dibujar la misma postura, y que en 1880 esta nuevamente aparece en un relieve de bronce alemán, pero ahora con dos mujeres.

Luego a partir del siglo XX, es cada vez más común la aparición de la imagen y solamente en los setenta es que tal término numérico logra entrar al mundo de la literatura; donde se pueden leer entonces diversos testimonios unidos a la revolución femenina, en el cual muchas mujeres aseguraron que la pose les gustaba porque les permitía tener -cuando estaban arriba- mayor control sobre lo que estaban haciendo… ¡Qué bárbaro!

Por otro lado, en la India, ya hace más de 2 mil años que tales prácticas eran comunes, pues hoy en día, gracias a los arqueólogos, se pueden apreciar esculturas representando diferentes posiciones de lo que hoy conocemos como el “Kama Sutra”; y por ejemplo, se pueden observar en el templo “Laksmana” de Khajurabo, que fue construido en el siglo X a. de C.

Mientras tanto, en algunas partes de Europa, durante la Edad Media, esta habilidad resultaba simplemente inconcebible, pero constituyó una de las prácticas fundamentales del taoísmo, pues es con el “69” que fluyen armónicamente el yin y el yang. Así pues, para quienes practican el sexo como un camino religioso, esta práctica recíproca nivela, integra y regenera el cuerpo y la mente… Y el después se verá.

Y es así como en todas partes del mundo, aceptada o no, esta efervescente actividad representa uno de los mayores placeres sexuales del hombre y la mujer, por lo que ha sido representada en diferentes formas artísticas para recordarlo.

En todo caso, la cifra del “69” es idéntica a los caracteres que los astrólogos utilizan para el signo de cáncer, un signo de agua, como de agua es todo en una postura donde las bocas se derraman como ríos sobre los sexos. Del mismo modo, el “69” se convierte en la postura de los poetas del sexo, de quienes aman el cuerpo que es diferente y desean abismarse en los secretos del otro; por tanto, nadie que no esté dispuesto a dar algo de sí practicará esta postura. Así es que la “fellatio” se convierte en tocar la flauta de jade, y el “cunnilingus”, en beber en la fuente de jade.  Y todo, en el juego del viento y la luna. Y los amantes son dos dioses dando nuevo origen a la creación… ¡No es posible un erotismo mayor!

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La Razón del Agua Fría


Cuando a ciertos vivientes se les da por querer hablar al respecto del significado de la libertad de expresión, juzgo que lo único que ellos hacen es “descubrir el agua tibia”. En todo caso, pienso que estos mismos deberían tener en cuenta que la libertad de expresión es un asunto vital del ser humano y punto… Es una histórica conquista de los pueblos.

Siendo así, es necesario que el inadvertido leyente asimile de una vez por todas, que si esa manumisión y albedrío no existiese, nunca existirán pueblos libres y, sobre todo, porque esa tal de “libertad de expresión” no es una concesión que los satisfechos gobernantes nos puedan otorgar por mandato, sino más bien porque es un derecho universal con el cual nace el hombre que, dicho sea de paso, desde que nace, lo hace “chillando”.

Por tanto, mi parlero amigo lector, lo único que los enclenques gobiernos deberían garantizarnos, es que todos podamos seguir chillando y pataleando, puesto que del otro lado también hay una pléyade de chillones mayores que son los llamados “políticos”; y elemental, mi adicto leyente, son peores que todos los periodistas juntos… Pues se sabe lo cuanto ellos roban, corrompen, engañan… y al final huyen.

¿Por acaso piensa usted que estoy generalizando? ¿Estoy siendo demasiado simplista en mi evocación? No se preocupe, mi estimado lector. Sé que no va a pasar nada, pues es sabido que con la prensa se hace lo mismo en todo el mundo.

La única diferencia que existe, es que el periodista, lo que en realidad quiere y busca con sus citaciones, es poder de alguna manera impactar y transformar a la semidormida sociedad… Muchas veces adormilada en sueños quiméricos. Además, quiere y busca influenciar de alguna forma sobre el destino de esa misma sociedad a la que representa, a veces, hasta mejor que otros que están plácidamente sentados en las tribunas y demasiado ensimismados como para lograr darse cuenta de la cotidianidad del pueblo que deberían representar.

Lo que en realidad el sencillo leyente tendría que tener en cuenta, es que el periodista no habla de la delincuencia porque sí, sino que la vive, la ve y entonces la cuenta, ya que él a menudo se traslada a los lugares más difíciles y peligrosos. Y entiendo que lo que más importa al pueblo, es que el reportero no lo haga nunca desde un corral y menos aun gozando de impunidad.

Así que, si por ahí vemos que hay políticos disfrazados de periodistas o sirvientes del poder, entonces lo que debemos hacer es desenmascararlos y pronto.

Tenga en cuenta que ningún honesto debe temerle a la verdad, por tanto, reconozcamos y valoremos de una vez a los buenos profesionales, pues sólo los mejores se juegan la vida… y a veces la pierden.

En todo caso, mi amigo, esto aquí no se trata ni de periodismo ni de verdad ni de libertad de expresión. Más bien se trata de manipulación de las masas, del valor de la comunicación y de cómo pueda influir sobre la sociedad.

Por consiguiente, hay que saber dividir entre periodistas y gente de mala fe, pero también entre lo que es política legítima y propaganda pura. Así que, creo que de una vez por todas debemos dejar de hablar del “agua tibia”, y a las claras digámonos las verdades, que tal vez sean baldes de agua fría, pero catárticas para todos… ¿No le parece?

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La Difícil Paz de los Narcos


Tal vez el asunto tenga pasado desapercibido entre los magnos leyentes, pero resulta que hace pocas semanas fue realizado en la ciudad de Bogotá una audiencia popular con el intuito de acompañar y discutir el proceso de paz interno que se lleva a cabo en Colombia. A él concurrieron diversas personalidades mundanas de diferentes hidalguías, los que de alguna manera están a favor o en contra de los dos lados antagonistas: el gobierno de Colombia, y las FARC.

Ante tan ilustre platea, concurrió y opinó el senador uruguayo Ernesto Agazzi, un ex militante del movimiento tupamaro uruguayo, quien al ser entrevistado apuntó: “Colombia necesita superar las causas de la violencia, pues de lo contrario, aún si se firma un acuerdo con las FARC, en poco tiempo surgirán otros grupos”… “Yo no quisiera que las FARC se institucionalicen, que dejen de tener una fuerza armada en la selva, y que en cinco años aparezca otra fuerza armada”, terminó por agregar Agazzi, que fuera invitado al foro que acompaña el proceso de paz entre la insurgencia y el Gobierno.

Una pléyade cree que Agazzi tiene razón cuando afirma que “lo primero es terminar con el derramamiento de sangre”, pero quizás, cuando alza su propuesta, él se olvida que esto es algo en lo que, al parecer, la guerrilla no está muy interesada que digamos, pues según se ve a diario en los noticieros: “siguen los secuestros, las extorsiones y los bombazos, mientras sus delegados hablan en La Habana de un soñado cese de la guerra”.

Por otro lado, aquella otra legión de pensantes que es contraria a la posición que defiende el senador uruguayo, no para de preguntarse: ¿es posible firmar la paz con narcotraficantes?

Es elemental, mi civilizado lector, que para nadie llega a ser un secreto que las FARC son el cartel de drogas más grande del mundo, pues es sabido que ellos buscan lucrar de alguna manera con toda la cadena de cultivo, manufactura, distribución y venta de ilícitos, y que, según la conclusión de los analistas especializados en este asunto, se las consideran como responsables de la mayor producción de marihuana, coca y heroína en los últimos años, luego después de la muerte y desaparición de los Barones colombianos.

En todo caso, nadie puede olvidarse de que el conflicto interno de aquel país sudamericano ha dejado a lo largo de medio siglo de enfrentamiento, un tendal de casi 600.000 muertos y de aproximadamente 4 millones de desplazados… Pavadita de números.

Sobre el mismo tema, hay preguntas que aún no poseen la debida respuesta. Yo, por ejemplo, me cuestiono lo siguiente: ¿Quién será capaz de garantizar al pueblo que los violentos no volverán a delinquir? ¿O será posible que, una vez firmada la paz, sus crímenes queden en la impunidad?

Obvio que estas son las mismas preguntas que el Gobierno colombiano todavía no acierta a responder… Mientras tanto, sólo resta rogar para que algunos de los dioses concedan paz a la región y se encuentre una solución definitiva a este asunto.

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