La Vida Pasada no es un Libro Abierto


Honestamente, mi sobrio amigo, debo recordarle que la confianza es una de las bases principales de cualquier relacionamiento que pretende ser duradero, y sobre ello nadie duda o cuestiona. Por consiguiente, le diré que no consigo imaginar a dos personas queriendo construir una historia que no esté pautada en la certeza de que ambos están siendo honestos. O mejor, puedo hasta imaginar a ellas intentándolo, como un montón de gente lo hace todos los días. Sólo que no acredito que ellas se saldrán exitosas. Mismo así, miro con cierta desconfianza para aquellas parejas que les gusta pregonar que saben absolutamente todo uno del otro… ¡Que ilusorios!

Empero, hay una pregunta que necesita de respuesta: ¿Ser honesto significa que precisamos dividir todas las historias vividas y por vivir?… Particularmente, yo pienso que no, pero juzgo que usted mismo dirá sobre sí.

No sé sobre usted, mi reflexivo leyente, pero le advierto que existen algunos detalles de mi vida que yo preferiría que continuasen en el pasado. Son ciertos episodios de los cuales no me avergüenzo, pero que tampoco se los contaría a mis nietos. Son de aquellas historias que fueron protagonizadas, o decisiones tomadas por alguien diferente de quien soy hoy. Y sin duda, fueron situaciones que contribuyeron para que me tornase la persona que, mal o bien, me torné. Pero su gran mayoría nada tienen a ver con quien hace parte de mi vida hoy. Y así, postrado de rodillas delante de estos hechos, no alcanzo a percibir claramente cuál sería el provecho alcanzado si dividiese esas indiscutibles informaciones con mi pareja.

Cosas así como el número de personas con quien pasé horas formidables en la cama, o de las mamúas que me agarré, o las idiotices que cometí cuando era más joven, son sucesos que ciertamente no contribuirán en nada para la construcción de nuestro relacionamiento más sólido, porque son cosas que quedaron en mi pasado. Perciban que dije “mi” pasado, y no “nuestro”. Porque me refiero a las cosas que realicé antes de nuestro relacionamiento comenzar, y que dicen respecto a mí y a nadie más.

En todo caso, los partidarios de la unión absoluta de dos individuos, que me disculpen, pero relación simbiótica sólo da cierto entre el hongo y la cascara del árbol, o entre el mono y la banana.

Es necesario que se garanta un espacio particular para que las dos personas que componen una pareja consigan existir de forma plena, evitando el riesgo de morir sofocados uno por el otro. Reservar una parte de mi vida sólo para mí, no es mentir ni ser individualista. Es mantener claro donde termina una persona y donde comienza la otra.

Tampoco es necesario decirle que novio/a no es terapeuta ni mejor amigo. Estas dos últimas figuras existen, justamente, para que el gentío tenga con quien hablar de cosas que no quiere comentar con la primera figura.

Mi amigo, es obvio que todos crecimos asistiendo dibujitos de Disney y viendo novelas venezolanas, mexicanas y brasileñas, azucaradas. Entonces, es natural que la gente busque un relacionamiento donde los dos individuos se encajen perfectamente, para que esa simbiosis haga posible completar las frases uno del otro. Por tanto, es de ese tipo de fantasía de encuentro entre dos personas destinadas a permanecer juntas, que viene la idea de que usted debe ser el candidato a príncipe total… Pura quimera.

¿Necesito decirle que ese tipo de cosa no funciona en la vida real?… Creo que no.

En todo caso, la mujer debe explorar todas las chances existentes en el universo para encontrar un individuo increíble y vivir feliz para siempre a su lado. Por tanto, les aseguro a ellas que estamos todos de dedos cruzados para que eso acontezca de una vez y no tenga que vestir mañana el papel de tía solterona.

Relaje, mi amiga, el no dividir cada recuerdo de su pasado o cada impresión y pensamiento que le ocurra en el presente, no invalida para nada su proyecto y ni la transforma en una bruja mentirosa.

Creo que a esta altura del campeonato, el sujeto que usted conoció, ya tendría que haber aprendido que una cierta dosis de independencia hace bien para todos. Pero si el susodicho todavía no lo sabe, y tuvo la suerte de encontrarla a usted, pondero que siendo una mujer inteligente como ciertamente usted lo es, va a sentir el mayor placer en poder enseñarle a él con todo amor y cariño esa lección tan importante.

Dicho todo esto con tanta firmeza de espíritu, creo que el más estudiado puede llegar a dudar de mí. Sin embargo, un hombre, si ha estudiado, aprende a dudar, mucho más siendo los dioses tan inconstantes, lo que seguros sólo, ellos por ciencia, nosotros por experiencia de que un día todo acaba… ¿No es espectacular?

(*) Anímese, mi amigo lector, pues mis libros impresos o en versión e-book, ahora están disponibles a través del sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante … ¡Ah! ¡Y gracias por adquirirlos!

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