Cómo Salvar un Casamiento


El profiláctico leyente sabe muy bien que todo el mundo quiere llegar a su casa después de haber tenido un pesado y molesto día de trabajo, y encontrar la cena pronta, calentita y con aquel rico olorcito que se desparrama por toda la casa al igual que dibujo animado. En todo caso, encuentro oportuno hacer algunas preguntitas: ¿de quién es la responsabilidad de preparar la cena?… ¿Y el almuerzo?… ¿Y lavar la bajilla?

No se tome el trabajo de responderme, mi amigo, porque no hay duda que este tipo de discusiones objetivas es lo que logra llevar las cuestiones existentes en la vida de todas las parejas de la actualidad para un nivel preocupante. Y tanto es así, que una encuesta que fue realizada con más de 2.000 adultos en el Reino Unido, consiguió mostrar que 59% de las parejas discute sobre la imparcial división de las tareas domésticas, por lo menos, una vez por semana. Y lo más asustador, es que el asunto ya se está tornando una de las principales causantes de los divorcios.

En todo caso, para aleccionar mejor su mente, los responsables por la encuesta, el grupo “JustEat”, llega a explicar que las peleas para saber quién cocina y quién lava la bajilla llegan a ser más intensas que las que ocurren sobre el protervo dinero. Y pierden apenas para pugnas sobre la mala higiene personal… Vaya uno a saber por qué.

El abogado especializado en derecho de familia, Simon Purkis, explica la cuestión diciendo: “Son muchas las quejas que surgen en relación a las triviales actividades domésticas. Disputas sobre quién es que asume la mayor parte de la cocina y la limpieza en una casa pueden llegar a ser la gota de agua en una relación, en vez de cuestiones hasta de más peso, como la fidelidad”… En todo caso, el impertinente de mi vecino atestigua que eso se debe a que se soporta mejor los cuernos cuando se está de barriga llena… ¡Terrorífico!

Claro que en muchos países no hay datos sobre cómo esas cuestiones afectan en el divorcio, pero apenas conversando con las personas es posible notar que el asunto también existe y es bastante más común do que el erudito lector pueda imaginar. La división de tareas domésticas entre la parejas son causa de eternas peleas y discusiones, y ello acontece más comúnmente en los hogares en que los dos trabajan igualmente fuera de casa.

Empero, parece que ni todo es un infierno, ya que para amenizar el peso de las actividades que el macho debe desempeñar en casa, esta pesquisa puede ser la salvación de los bípedes más perezosos, pues apunta que los hombres que dividen las tareas de casa llegan a ser más felices que los demás… inútiles. Pero no piense que con mis tétricas palabras estoy intentando convencerlo a tirar las nalgas de la silla, y tampoco estoy sacando eso de mi cabeza. Me apoyo tan sólo en lo que indica un estudio realizado por la “Universidad Umeå”, de Suecia.

Parece que ellos acompañaron a 723 personas durante 26 años, y finalmente concluyeron que quién no dividía los quehaceres domésticos con su mujer, tenía más problemas de salud, como ansiedad, nervosismo y problemas de concentración… Sin considerar los de abstinencia forzada, obvio. En todo caso, los que dividían las tareas lograron mantenerse más tranquilos y felices… El propio lector sabrá por qué.

Además, ellos indican que cocinar puede ser la salida para acabar con los problemas de rutina de la pareja. Pero avisan que para cocinar, las dos personas necesitan estar en sintonía, trabajar juntas y respetar el espacio de la otra. Claro, después de todo pronto, existe la hora de lavar la bajilla, pero esa es otra cuestión.

No sé, pero parece que esa división o participación en las actividades rutineras de ellas, es lo que hace con que el relacionamiento quede más leve, que la persona que siempre cocina, por ejemplo, se sienta valorizada, además de conseguir solucionar el eterno problema que surgen con las tareas que desgastan y dejan, normalmente a la mujer, cansada demás para divertirse con otras cosas en la horizontal.

Mi amigo, no deje que las cosas en su casa se tornen más tortuosas de lo que son. Al final de cuentas, así en la vida como en la muerte, lo importante mismo es mantener el peinado… ¡Vuestro amor por quimeras será eterno!

(*) Libros impresos o en versión e-book del autor, están disponibles en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante

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