La Mujer de 50 es más Sentimental


Sé que muchos leyentes no concuerdan con los resultados que ciertas investigaciones científicas apuntan. Pues entonces no iré en su contra, ya que muchas de sus derivaciones son zonceras puras. En todo caso, revelo que ahora tenemos que un estudio de la Universidad de Michigan, que nos sugiere que las mujeres cincuentonas son las personas más empáticas y compasivas… Aunque mi vecino me diga que eso debe ser antes de la menopausia, claro.

Pues bien, el nuevo estudio, realizado sobre más de 75.000 adultos, concluye que las mujeres en ese grupo de edad son más empáticas que los hombres de la misma edad y que las personas más jóvenes o mayores que ellas… ¡Que piadosas!

“En términos generales, -dijo Sara Konrath-, los adultos maduros tuvieron niveles más altos en los dos aspectos de la empatía que medimos”. Ella es profesora investigadora asistente en el Instituto de Investigación Social (ISR, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Michigan, y coautora de un artículo sobre la edad y la empatía que se publicará dentro de poco en la revista “Journals of Gerontology: Psychological and Social Sciences”.

“Estos adultos informaron que eran más propensos a reaccionar emocionalmente ante las experiencias de otras personas, y que también tenían una mejor disposición a comprender cómo se ven las cosas desde la perspectiva de otros”… Principalmente porque no les pisaron los cayos, sino, me gustaría verlas.

Konrath y sus colegas Ed O’Brien y Linda Hagen, de la UM, y Daniel Grühn, de la Universidad estatal de North Carolina, -toda una pléyade de académicos-, analizaron los datos sobre empatía de tres grandes muestras separadas de adultos estadounidenses, dos de las cuales fueron tomadas de la Encuesta Social General que es representativa de la población nacional… Pero si hubiesen analizado las de mi pueblo, quién sabe se horrorizaban con los resultados.

En todo caso, los cofrades del estudio encontraron allí pruebas coherentes de un patrón de “U” invertida en la empatía a lo largo de la vida adulta, en el cual los más jóvenes y los adultos mayores dan cuenta de menor empatía, mientras que los adultos de edad media informan de más empatía.

Según O’Brien, estudiante de doctorado en psicología social, este patrón puede deberse a que los mayores niveles de “destrezas cognitivas y la experiencia” mejoran el funcionamiento emocional durante la primera parte de la etapa de vida adulta, en tanto que el área cognitiva disminuye el funcionamiento emocional en la segunda etapa… Pero al enterarse, mi vecino es de la opinión que eso se debe a la mísera jubilación que reciben los viejos cuando se retiran.

En todo caso, O’Brien avisó que se necesita más investigación a fin de comprender si este patrón es, realmente, resultado de la edad del individuo, o si es un efecto generacional que refleja la socialización de los adultos que ahora se encuentra al final de la edad mediana… Antes de jubilarse, claro.

“Las personas nacidas en la década de 1950 y 1960 -que son las personas de edad mediana en nuestras muestras- se criaron durante movimientos sociales históricos, desde la lucha por los derechos civiles a las varias contraculturas opuestas a la guerra”, explicaron los autores… “Bien puede ser que los adultos que ahora están en la edad mediana, den cuenta de una empatía mayor que los otros contingentes -los que son más jóvenes y los que son más viejos- porque crecieron durante períodos de importantes cambios sociales que enfatizaron los sentimientos y las perspectivas de otros grupos”… Aunque nosotros sabemos que muchos no consiguieron nada cuando defendieron sus ideologías.

Pues bien, ahora O’Brien y Konrath planifican la conducción de una investigación adicional sobre la empatía, con la intención de explorar si se puede dar instrucción a las personas para que muestren más empatía usando, por ejemplo, los nuevos medios electrónicos… Pero pienso que si la realizasen con los jubilados y analizasen lo que les pagan por mes, ellos se sorprenderían.

“Dado el papel fundamental de la empatía en la vida social cotidiana y su relación con muchas actividades sociales importantes, como el trabajo voluntario y las donaciones a obras de beneficencia, es importante entender tanto como podamos acerca de cuáles son los factores que aumentan y que disminuyen la respuesta empática”, dijo Konrath.

Circunstancialmente, al leer lo aquí dicho, algunos se tomaron el trabajo de avisarme que tal exposición contiene parágrafos confusos en los cuales la realidad y lo apócrifo se confunden con mucha frecuencia. Empero, cauteloso y trémulo de pavor, les prometí que de hoy en adelante buscaré asumir una actitud corajosa para esquivarme mañana de la magia de tergiversar sabidurías egiptológicas.

Aun así, insisto en preguntar: ¿Será verdad lo que ellos apuntan?… En todo caso, la mejor respuesta usted la tiene en su propia casa, mi amigo.

(x) Para adquirir las obras de este autor en ediciones impresas o e-book, solicítelas en el sitio www.clubedeautores.com.br/

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