Iniciativas que la Mujer Debe Tomar


La verdad, es que no me canso de observar como a una multitud encendida le gusta hablar por demás sobre sexo; pero resulta que ellos se olvidan de qué, para existir sexo, es necesaria la inclusión de más una persona, salvo qué lo que se pretenda, sea un soliloquio manual, claro. Y al pensar sobre esta ecuación, no haría el mínimo sentido para una mujer libre sexualmente, quedarse sentada esperando a que un día sea convidada para salir.

¡Tomar la iniciativa no es solamente cosa de hombres!, mi estimada lectora. Cada vez más, las mujeres dan el primero paso y llaman a la persona escogida para salir. Claro que la lectora estará pensando ¿como puedo hacer, para que de cierto? En todo caso, siempre es bueno tomar los propios ejemplos de la vida, y para ello, se aconseja no repetir lo mismo que los hombres hacen, como por ejemplo: pasarse del límite, inventar demás, o forzar la barra. Entonces, nada de repetir los mismos errores, y seguir paso a paso lo que algunos estudiosos del asunto recomiendan:

Prepare el terreno – Nada de querer investir en una pasión sin fundamentos, mi amiga. Conozca primero a la persona que usted cree que le gusta, conozca el terreno en que va tener que pisar y no se permita dar ningún paso en falso. Vale recordar que para apasionarse por alguien, primero se necesita saber quién es esa persona, o lo que induce a usted a querer comenzar un diálogo. Evite lloro y rabia, haga esto lo cuanto antes.

Busque puntos en común – Ahora que ya está conversando con la persona que la hace sentir mariposas en el estómago, es hora de encontrar lo que ambos tienen en común. ¿Qué es lo que más les gusta? ¿A qué lugares irían juntos? ¿Qué asuntos los dejan conversando por horas? ¿Cine, música, jugar de doctor y paciente?… que sé yo.

Pero recuerde que no vale pretender agradar a la otra persona pesquisando algo sobre lo qué a ella le interesa. ¡Sea usted misma y sólo invista su tiempo si realmente vale la pena!

Lenguaje corporal de verdad – De nada sirve que usted, a metros de distancia, quiera dar una miradita sensual para su albo. Lo máximo que al otro le va parecer, es que usted necesita procurar un oftalmólogo con urgencia.

Apueste en el toque, mi querida. Apoye la mano en el hombro. Resbale, bien de leve brazo con brazo, o hasta origine momentos para un encuentro casual, pero sin que ello parezca muy descarado, claro.

Piense en las posibilidades -Probablemente usted usa Facebook, o cualquier otra plataforma social, así como la mayor parte de las personas con las cuales convivimos. Entonces, use eso a su favor. De una vichadita en las cosas que la otra persona curte, descubra lo que ustedes pueden hacer juntos… ¿Es mejor tomar una cerveza? ¿Andar de bicicleta? ¿Ir juntos a un show imperdible? ¿Una exposición novedosa?

Una vez que ha barajado todas las posibilidades, elija un programa perfecto y aguarde por el mejor momento -normalmente son los jueves o los viernes— para realizar el convite.

Dígalo con todas las palabras – En la hora de hacer la invitación, usted no puede tener miedo de nada. Tenga convicción de lo que quiere, háblelo con todas las palabras y deje claro que esa invitación no se extiende a los amigos.

Como sugestión, puede ser: ¿Estaba pensando en salir a tomar una cerveza luego después del trabajo, tú no quieres hacerme compañía? Claro que usted puede trocar la cerveza por aquello que más combina con la ocasión, pero antes, sepa correctamente lo que quiere hacer, a donde quiere ir y cuales son los pasos siguientes… Por las dudas, pase antes en la farmacia y lleve un paquetito de condones de reserva.

Esté preparada para cualquier respuesta – Estar siempre preparada para lo que puede suceder al realizar el convite, es lo que permite que usted esté un paso al frente del resto de las personas. En este caso, por ejemplo, usted sólo tiene dos opciones de respuesta: si y no.

Pero si su galán, después de todo, le dice “no”, la única cosa que puede hacer es sonreír, y largarle en la cara un clásico: “mejor lo dejamos para otra hora” y seguir —siempre linda— su camino.

Implorar, hacer el mismo convite al día siguiente, o dejar que las lágrimas brotaren en sus ojos, no son muy buenas ideas, muchachita infeliz.

En ese caso, entiendo que lo mejor es que usted se vaya a su casa, piense en la respuesta que él le dio, y trace a seguir un nuevo plan, con los mismos pasos anteriores, y sólo así intente nuevamente. Pero si la respuesta le deja claro que él no quiere saber de nada con usted, entonces, ¡siga su camino sola!

Ahora, si le dice “si”, aproveche. Diviértase en el encuentro, muestre como usted es interesante, hable de las cosas que conoce y gusta, e no finja ser alguien que no es.

Al final, mi amiga, el plan no es comenzar con una mentira, ¿no?

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Como Agradar a su Mujer


De aquí a la China, es muy común ver las parejas caer en la insidiosa rutina de la vida, y por ello, mi amigo, es frecuente que a partir de un cierto punto del relacionamiento, cada uno pare de prestar atención en su compañero. Empero, para salir un poco de ese automatismo en el que anda metido, y buscar de alguna manera alegrar y valorizar a su amada, ¿que tal si usted intenta realizar algunas prontitudes sentimentales y pasionales de vez en cuando?

Claro que mi amigo no necesita pasarse las 24 horas por día desdoblándose en mil para poder agradarla, -eso es imposible-, pero creo que también no le cuesta nada realizar alguno de los gestos cariñosos que hoy le indico, para mostrarle lo cuanto ella es especial para usted… Aunque entiendo que haya casos que ya no tienen más tramitación.

Pero digamos, por ejemplo:

Lavar la vajilla de la cena – No, esto no quiere decir el tener que convertirse en un esclavo de las tareas domésticas y olvidarse del futbol de los miércoles o de los jueves del póquer con los amigos. Pero ayuda y mucho, si de vez en cuando, con algunas tareas que ciertamente no matan a nadie, usted pueda probar para ella como es solícito y está dispuesto a ayudarla en lo que precisar. ¿Que tal probar después de que ella te prepare aquella cena deliciosa que te dejó en las nubes, si tú te ofreces para lavar la vajilla? De esta manera, ella podrá descansar y apreciarte como un compañero prestadizo, el héroe de su hogar. Con el tiempo, hasta ustedes pueden montar una rutina y dividir las tareas y, tal vez, separar las actividades en turnos para cada uno… Claro que el de las noches, no.

Dar flores sin motivo – Gracias a las tradicionales películas románticas, con la participación de aquellos galanes que son capaces de quitar la respiración de cualquier mujer y con enredos que, inevitablemente, llevaban a un final feliz, las flores se tornaron el símbolo mundial del agrado masculino a la mujer. Siendo así, ¿qué tal volver un poco en el tiempo, asumir aquel aire de intérprete buen mozo de filme romántico, comprar un bello y colorido buqué, y sorprenderla cuando ella esté volviendo de un día exhaustivo de trabajo o de una reunión con las amigas? Con certeza, ella se apreciará como la chica sentimental de alguna película azucarada y se sentirá muy feliz con el agrado…  Sobre todo en la hora del “vamos ver”.

Elogiar con más frecuencia – Sabe cuando ella posta un comentario en la foto de su amiga en la red social, diciendo “estás lindísima”, y usted mira la foto y luego piensa: ¿lo que diablos ella tiene en la cabeza? Pues sucede que mujeres, mucho más que los hombres, mi amigo, son súper vanidosas y adoran ser elogiadas desde su nacimiento. Por eso, tal vez algunas veces ella mienta para las amigas, nada más que para levantarles un poco la autoestima y dejarlas juzgándose más bonitas. No quiero decir que usted necesite mentir para ella -hay casos sin solución-, pero si existir algo en su apariencia que no le agrada, indíqueselo con delicadeza y sensibilidad. Ciertamente ella irá adorar si usted le valoriza su producción comentando lo cuanto está (o mejor dicho, es) bonita. ¿Qué tal intentar?… Al final de cuentas, ese tipo de mentiras Dios perdona.

Cena romántica – Ellas no resisten a los hombres que dominan el arte de la culinaria. ¿Conoce la expresión “conquistar por el estómago”? Entonces, ¿qué tal reconquistarla por el estómago? No necesita ser un maestro cuca para impresionarla: un plato preparado con empeño, cariño y con la cantidad correcta de sal, ciertamente ya la dejará contenta. Sólo lleve en cuenta de dar preferencia a platos que no sean muy pesados, como carne roja o pastas, caso el clima más tarde se ponga caliente entre ustedes, ya que no querrá estar con el estómago pesado en la hora del placer en la horizontal.

Darle ligeree de regalo – Además de causar una buena sorpresa, ésta siempre será bienvenida, y ella se sentirá sexy al percibir lo cuanto usted la desea. ¿Y ya sabe, no? El primer paso para la mujer dejarse llevar para un clima más caliente, es sentirse linda y deseada, y con certeza se apreciará mucho más poderosa en la cama. Créame, la sorpresita le agradará y, al final, será una ventaja extra para usted también. ¿Que tal dar algo bien femenino y delicado, pero sensual, y dejar la noche rolar? Apenas tenga cuidado para no exagerar con el tono provocante del modelito y darle algo que pueda asustarla, o sonar como una reclamación a las ligerees que ella siempre usa… Al final, usted sabe como es difícil agradarla, ¿no?

Todavía, he de decirles que mi vecino insiste en comentar que haya un absurdo yo perder mi precioso tiempo intentando enviar membretes a los sobrevivientes. Cree que sería mucho mejor si yo pudiese volver a la alquimia metafórica a la que me entrego desde hace tiempo, cuando entonces realizamos -el razonado lector y yo-, un acuerdo tácito de escuchar toda aquella salacidad pseudo-oficial, para luego ponernos a pensar mejor en el asunto, y después, bajo un orgiástico placer, perdernos en libaciones pre-caracoleras bajo el filósofo placer de la Nada… ¿Usted también cree que sería mejor?

Lo Qué la Mujer más Odia del Hombre


No hay caso. El carismático leyente sabe que estos tipos de efemérides suelen suceder diuturnamente, porque cuando las mujeres se juntan, mi amigo, seguramente surgirá todo tipo de críticas llamativas hacia sus parejas, padres, hermanos o amigos varones. Tal vez por ello fue qué, sintiéndose perturbados por el paradigma de las diatribas provocativas, a unos especialistas chilenos se le ocurrió definir -bajo su óptica-, las cosas por las cuáles las mujeres se quejan ávidamente de sus hombres.

Ojotas con medias: Es espantoso, aunque es peor cuando se nos antoja usar un short con medias y zapatos, al estilo “turista japonés”… ¿No? Entonces queda confirmado que a usted le gusta ser ridículo.

Calzoncillos gastados: Esta es una parte importante del look masculino, por eso, si lo descuidan y los llevan rotos, -ni que decir, sucios-, se ven muy poco sexy. Entienda que los calzoncillos se usan -lavándolos- durante un año o año y medio, no más. Después, se tienen que renovar en colores y diseños… Aunque a veces duran menos, dependiendo de cuanto uno se rasque.

Uñas descuidadas: Las mujeres se fijan demasiado en las manos de un hombre, por lo tanto, no asearlas es un error garrafal. Hoy, ellos ya se pueden hacer la manicure sin problema. No se olvide que las manos de un hombre dicen como él es… Principalmente si tienen pelos.

Entrecejo frondoso: Como cualquier otro vello de la cara, las cejas, los pelos de la nariz y orejas, crecen en forma prodigiosa a medida que los años pasan. Por eso hay que depilarlas, cortarlos, porque ningún hombre tiene por qué andar con ese aspecto sucio… Salvo que a usted le guste crear liendres.

Musculosas: Hay que tener un muy buen físico para usarlas. Claro que usted se puede llegar a ver muy sexy con ellas, pero todo depende de la ocasión. Si las usan para salir, ellas están fuera de cualquier canon… Ni que decir si es invierno.

Pantalones caídos: Son una tendencia muy juvenil. A ti te puede gustar o no, pero hay que reconocer que esta es una predisposición mundial en usarlos así. Si bien, no hay que olvidar que la ropa identifica a la gente que la usa. Y esto sólo se ve sexy en los jóvenes que usan jeans anchos con boxer estilosos… A los demás, les queda como el c…

Acomodarse “las partes” en público: ¡Don! Eso queda muy feo, poco caballeroso, desubicado, fuera de la casita, diría yo. Claro que, cuando necesario, hasta se puede entender el acomodo, y la sanción dependerá de lo sutil o grotesco del gesto. De todas maneras, es socialmente permitido que una mujer se rasque sus propias “partes”. Pero cualquier que sea el caso, por educación, es una conducta fuera de toda norma… Salvo que usted ande con ladilla, o con el calzoncillo chico.

Escasa memoria: Esto no es algo que sea exclusivo de los hombres, pero ellos, por el rol tan canchero, protector y de cuidado que asumen en la pareja, ahora se les pide que usen su inteligencia para que se cultiven educadamente, compartan desde su emocionalidad y recuerden los eventos y fechas importantes… ¡Ah! Y no se me vaya a olvidar nunca del regalito.

Los pelos en la bañera, la tapa levantada: Estos tipos de gestos de ser poco preocupado y respetuoso de los intereses del otro, es más viejo que el hilo negro. En esos casos, lo mejor es hacer notar la falta y llegar a un acuerdo… Antes de que a usted lo manden lejos.

Cegados por el fútbol: La frase más escuchada de las mujeres a las que les gusta ver lo terrible en todo, suele ser: “Por culpa de una pelota perdí a mi marido”. Pero, más que una catástrofe, es una oportunidad para que esa misma dedicación sea utilizada en los momentos que involucran a la familia o la pareja. Hay que saber aceptar y ampliar la perspectiva, e invitarlo a probar con otras cosas que sean compartidas… ¡Opa! Sáquese la ropa, y verá que no hay partido que valga, mujer.

En todo caso, al escuchar tan sonora gargantada, sobre seguro que al terminar la lectura de este post, el lector no ha encontrado en él nada de aquellas bobadas que fueron descritas por Goethe u Oscar Wilde cuando, bajo la lluvia, se encontraron pensando en la seducción y en la alimentación egolátrica, ya que ambos pretendieron con tal acto, nada más que ampliar caminos o eternizar tipologías bajo tolas fatuidades o engreimientos inconfesables.

¡No, mi amigo! Lamento decirle que aquí usted sólo encontrará el manto diáfano de las lucubraciones existenciales, donde la vida sobrepuja la eternidad para convertirla en un bien impredecible… ¡Nada más!

La Mujer Necesita Más Horas de Romance


Ávido como nunca, cada hombre en este planeta sólo es pastor en su propio antipasto. Sin embargo, pesquisas ahora muestran que a las mujeres les gusta tener casi dos horas al día de romance… ¡Una espectacular avenencia!

Tal develamiento considerado de una ternura entrañable, se apoya en los resultados alcanzados por una encuesta realizada por la “Universidad de Bremen”, Alemania, efectuada junto con el “Instituto de Tecnología de Georgia”, EEUU. Y tal ha sido su impacto entre los bípedes, que la misma se ha publicado en el sitio web “Female First”.

En fin, todo indica que para lograr llegar a esta afectuosa conclusión femenil, los científicos le pidieron a sus voluntarias para realizar normalmente las actividades de su día, mientras iban describiendo cuánto tiempo le dedicaban a cada tarea para lograr alcanzar un día perfecto.

Pues bien, resulta que la vida amorosa pareció ser una prioridad unánime, con 106 minutos, -lo que me parece magnífico-, pero el segundo lugar fue para navegar por Internet, con 98 minutos. Otras actividades propuestas fueron: la socialización con 82 minutos; relajarse con 78 minutos; tomar sus alimentos 75 minutos; desarrollar actividad física con 68 minutos; hablar por teléfono con 57 minutos y hacer compras con 56 minutos. Todo esto, después de ocho horas de sueño ininterrumpido… Eso sí, trabajar sólo tuvo una duración de 36 minutos.

Así mismo, las mujeres admitieron que si pudieran “dedicarse al placer” por libre y espontanea voluntad, elegirían 619 minutos con sus parejas, 103 minutos de socialización y 74 minutos de relajación. Aún abandonando el trabajo externo, ellas han dicho que dedicarían sólo dos minutos cuidando de la casa y los niños.

En todo caso, una vez que el neutral lector se ha enterado del disparatado corolario de una otra investigación irrazonable, cabe a mí hablar sobre la misma temática, y entregarle un chisme que ha ocurrido recientemente con mi vecino. Juzgue usted su parecer.

Resulta que hace unos días, él llegó a su casa y le dijo a su mujer: -Te cuento Julia, que vengo de ver una película porno, y no te imaginas la cantidad  de locuras que allí se ven.

-¿Qué me dices, Manolo?… ¡Cuéntame!…

-Tu no te supones cómo se quejan las mujeres cuando hacen el amor…  ¿Sabes?, yo creo que es eso lo que nos falta para ponerle más sazón a nuestro matrimonio.

-¿A ti te gustaría que yo me quejase, Manolo?

-Para mí, estaría perfecto, Julia. ¿Por qué no lo intentas?

Y efectivamente, la apasionada pareja se dispuso a poner en práctica la novedad. Esa misma noche, mi amigo empieza a acariciarle los hombros a su mujer, cuando ella le pregunta:

-¿Empiezo a quejarme?

-No, todavía no, Julia.

Mientras tanto, Manolo continúa dale que dale con el masaje y acariciándole la cintura, las piernas, pero la esposa nuevamente le pregunta:

-¿Ahora? ¿Me quejo ya?

-No, mujer. Espera un poco más…

Como a los 20 minutos, mi vecino sube a donde tiene que subir y empieza a hacer lo que tiene que hacer, y es cuando le dice a su mujer al oído:

– Ahora Julia, ahora… ¡¡¡¡¡Comienza a quejarte!!!!!

-¡¡¡¡Ay Manolo, los niños están cada día más insoportables; el dinero que me das a diario no me alcanza; el pequeño necesita de zapatos nuevos; tu madre llama para joder, todos los días; se acabó el gas; tenemos que comprar una nevera nueva; ya no sé qué cocinar!!!!!, y para colmo, no me viene la regla…..

-¿SIGO QUEJÁNDOME, MANOLO?

Qué le Molesta a los Hombres


No sé si al dispuesto lector ya le ha ocurrido lo mismo como resultado -o diarrea emotiva- que brota a través de los misterios de la creación, pero por esas causas intrínsecas que la vida nos ofrece muy a menudo, me entero que hace pocos días fue publicada una investigación realizada por un equipo chileno, dónde se establecían las 10 cosas que las mujeres odiaban de los hombres. Sin embargo, nada más que sin embargo, también salió otra donde se enumeran puntualmente las vicisitudes que la gran mayoría de los hombres detestan de las mujeres. Entonces, nada mejor que embreñarnos entre las letras de tales incidencias dejando que el epicúreo leyente saque sus conclusiones:

Exceso de maquillaje: Más vale decir que el objetivo único del maquillaje debe ser, esencialmente, el de resaltar la belleza natural y no el de convertir el rostro en una máscara. Si hay algo que puede atraer a los hombres, es un look natural. No en tanto, ellas cometen algunos errores como del tipo: aplicar una base o polvos más oscuros que la piel. También puede ocurrir que se abuse de la máscara de pestañas y que el delineado de los ojos se haga con una línea muy gruesa… ¡Cuidado! Recuerde que “Halloween” es un único día en el año.

Remeras y tops ajustados: Por alguna razón inherente a su paranoica conducta, los hombres prefieren que ellas usen prendas más insinuantes que aquellas tan obvias que les impide pasar las manos por su piel… Los toca-todo, claro.

Exceso de perfume: El sello distintivo de clase de toda mujer, es su olor, pero no hay que olvidar que este debe ser suave y más bien natural… Los otros, no, ¡por favor!

Labios rojos (que manchen) o brillo pegajosos: Es indiscutible que no hay nada más sexy que una fémina de labios pintados, pero no a todos los hombres les gusta… Por la simple razón que puede que dejen marcas indeseables en el pescuezo o le manchen su camisa.

Polleras largas: Claro que son muy cómodas y hacen que la mujer se sienta libre, pero resulta que a ellos les gusta ver las piernas… De tarados, nomás.

Ropa interior alta (bombachas hasta la cintura): Me refiero al estilo de aquellas parecidas a las que usaba mi abuela. Usted me dirá que están de moda y son cómodas, pero resultan aburridas… Principalmente por no sugerir nada.

Uñas largas y muy producidas: En toda mujer, las manos son siempre un atractivo que se debe cuidar con cierto esmero, pero si se exagera en su producción, estas pueden ser peligrosas en una noche de pasión y hasta poco higiénicas… Si le quedó claro.

Megacaravanas: Sin duda, estos accesorios son una excelente alternativa para destacar el vestuario que ellas utilizan, pero a veces son incómodos y hasta dañinos… Ya que si se exagera con esta hijuela, puede quedarse con las orejas parecidas con el chino Lao-Tzu, o a las mujeres de Kenia que habitan en los Distritos de Baringo y de Pokot.

Plataformas o tacones XXL: Definitivamente, los tacones estilizan la figura femenina, son elegantes y sexys, pero no se debe abusar con la altura, porque a veces muchos hombres se sienten oprimidos… Principalmente los bajitos.

Look de monja: Obviamente que es un estilo inocente con el qué se ataviar, pero resulta que no siempre sienta bien y puede que la haga representar un estilo demasiado mojigata… Ese tipo de ropa puede ahuyentar un posible candidato que la lleve al altar.

Traje de baño: Tiene que ser el preciso para cada ocasión. Si se va a nadar y se usa un triquini, de seguro no le agradará… Y en la bañera, mejor no usar nada.

Y así, bajo total prestidigitación, sustituyo de inmediato los prodigios siderales por las proctologías mentales, donde como se sabe, el agujero negro de Bruce Lee puede ocultar plenamente la Realidad insidiosa, convirtiendo las leyendas juveniles en algo mucho más asimilable que el masoquismo social contemporáneo, cuya moral democrática, parece ser una simple ecuación invertebrada… ¡Impresionante!

Entre Novela y Novelería


No hay por qué no mostrarse conforme de que el arte nos conmueve en cualquier soporte y formato; ya que esa es su principal función: alterar nuestros sentidos hasta el paroxismo. Y cuando cualquier viviente se encuentra frente a una obra de arte, solo podemos ser sensibles y demostrar que somos humanos. Es allí donde radica la diferencia entre nosotros y los animales, entre nosotros y los robots.

Vale resaltar, como ejemplo, que en “Blade Runner”, los replicantes se confunden con los humanos y la forma de identificarlos es cuando, al evocar recuerdos, en sus ojos no se denotan las emociones. Pues lo mismo suele suceder con las obras de arte, ellas dilatan nuestras pupilas.

Pero cuando no vemos frente a los nuevos formatos y soportes que hoy se utilizan, en muchas ocasiones nos convertimos en replicantes porque ellas no llegan a crear el asombro que debería. En el mundo digital, a pesar de la gran difusión de la informática, las obras de arte que usan el sistema binario son pocas y la mayoría tienen que ver con la imagen: fotografía, artes plásticas y cine.

La escritura es marginal en la cultura digital, y no porque la palabra escrita no pueda ser digitalizada, sino porque entre los escritores existe un cierto fetiche con el libro impreso. Por ello, los ejercicios de literatura electrónica en algunos países no han abandonado ese soporte y cuando se hacen, usan la transmedia, es decir, que están en más de un soporte, se hacen llamativos.

Es el caso de la novela “Caos”, de Christian Valencia, quien fue invitado a la Feria del Libro de Santiago de Chile. Bien por la novedad, pero un texto en diferentes soportes no es obra de arte y, en este caso, no conmueve ni nos transforma. Esta presencia de nuevas formas de narrar es loable, pero no cómo para exhibirla como lo mejor de la literatura de un país. En este caso, creo que primó la novelería de un Ministerio y no la seriedad de la novela.

Cabe decir que el texto no es malo, pero tampoco es lo mejor de la literatura electrónica. Pero los saltos entre el papel y los blogs no crean obra, no escriben una historia, y solo muestran novedad; pero ello dista de la vanguardia y es solo parafernalia, pirotecnia que no conmueve, o que altera pero no emociona. Lo que nos permite decir, que esta novela fue hecha por un replicante para replicantes de feria. El espectáculo transmedia, no es arte digital.

Las Estrellas de Barro


Por ese tipo de cuestiones que la media permite, me entero que en Gran Bretaña se debate la vida oculta que llevó el famoso presentador de la cadena “BBC”, Jimmy Savile, quien condujera por años el programa “Top of the pops”, un show semanal en el que se presentaban músicos de la más alta popularidad, y entre ellos nada menos que los Rolling Stones y Shakira.

Pero resulta que un reciente documental de la cadena “ITV” sobre acusaciones de acoso sexual contra Savile, terminó por detonar otras nuevas. Parece que aunque este sujeto fuese muy apreciado como filántropo, dicho presentador habría cometido abuso sexual de menores en los hospitales a los que apoyaba, cuando contaba con la complicidad de los médicos.

Además, operaba con encubridores al nivel del Gobierno británico, la justicia y la propia BBC. En síntesis: un siniestro entramado de beneplácitos y desmesura, unidos con el rutilante pegamento de la celebridad… Qué, como se sabe, dura apenas cinco minutos, al contrario del infortunio, el cual dura toda la vida.

Pero vale recordar que los vínculos entre el poder mediático y político, incluso mafioso, no son cosa nueva y aun vemos como continúan engendrándose a nuestro alrededor. Tanto es así, que hace poco un tribunal condenó a Silvio Berlusconi a cuatro años de reclusión por fraude fiscal.

En todo caso, cabe destacar que la política local sigue la misma tónica. Y es cuando suelen verse singulares personajes asociados a los medios, a quienes rutinariamente se les antoja incursionar en la política. Por lo tanto, me parece que nombrar a estos candidatos ya sería demás.

Pero el punto que levanto, no es si todavía hay santos en la clase política y en los medios, sino sobre la fascinación colectiva que busca afanosa por un optimismo basado en la fantasía de la pantalla y los escenarios.

Yo soy contra esa cotidiana y revolucionaria tendencia de que se reproche la negatividad de los periodistas que vienen con sus “malas noticias”, y que se pretenda que todo sea rosa y pavimentado de azul… Pero lamentablemente no se ve así.

En todo caso, el mundo es conflictivo y disímil: envejecemos, enfermamos, los recién nacidos despiertan a sus padres a medianoche, no siempre se gana, resulta imposible que todos piensen como uno, y muchos otros etcéteras.

Pero al final, con feliz aquiescencia nos convencemos de lo contrario, a pesar de que las estrellas mediáticas sigan estrellándose y la propaganda, con sus estatuillas, se diluya como barro en el agua.

Razón tenía Ortega y Gasset cuando sostiene que “la realidad es lo que nos ofrece resistencia”. Por consiguiente, pienso que ser ciudadano no es sentarse a ver la publicidad oficial en la televisión para ignorar el contradictorio país que aún habitamos… ¿O será que debe ser siempre así?

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