La Armonía entre el Sexo y la Edad


¡Bárbaro! Pues les confieso que muchos de mis veteranos congéneres que ya hace décadas dejaron de ser veinteañeros y se convirtieron en dinosauros jurásicos, piensan que la edad termina por estorbar el interés de los hombres en el arte de lo amatorio-sensual, y por encima, acreditan que apenas los más jóvenes son los que pueden ser felices y tener una vida sexual activa… ¡Que pobreza de espíritu!

Eso no tiene nada que ver, ya que si es verdad lo que otros vecinos míos afirman al pregonar que a los hombres les gustan las mujeres interesantes y bien resueltas, entonces también equivale a decir que los hombres que “valen la pena”, son igualmente como ellas… ¡Excelente!

En todo caso y aclarando, vale aquí citar que el mes pasado, la despampanante actriz Sharon Stone dio la siguiente declaración en el sitio “Female First”, afirmando: “Sexo y sexualidad no están relacionados con codos o con rodillas arrugadas. Los hombres adoran líneas de expresión al redor de los ojos y de la boca, porque en realidad esas rayas muestran cuando usted sonríe (…) Los hombres quieren mismo saber si nosotras vamos a perdonarlos y abrazarlos”.

Claro, comprendo que el lector querrá señalarme que Sharon Stone es una de las mujeres más increíbles del mundo del espectáculo, que tiene un cuerpo de chiquilina y que envejecer como ella sería un sueño para toda mujer, pero no es bien así ya que yo no sé lo que el lector tiene en su casa… Pero que culpa tengo o yo o la linda de Sharon. ¡Mala suerte, mi amigo!

De cualquier manera, Sharon sabe que, aunque no le guste, también tiene arrugas, que tiene aquellas partes del cuerpo que sólo empeoran cuando las personas intentan esconder la edad, —rodillas, manos y pescuezo son delicados demás—, y sabe que no tiene más pique ni condicionamiento físico para curtir trasnochadas, baladas, y que la diversión ahora se ha convertido en un sinónimo de cosas muy diferentes de lo que lo eran en su juventud.

Pero les recordaré que como practicar buen sexo no tiene correlación alguna con cuerpos jóvenes o sexis, ya que cada ser humano tiene su propio padrón de lo que es bello y sensual, entonces, las mujeres más viejas… disculpe…, de edad más avanzada, tienen un punto a favor de ellas y un otro en contra de las más jóvenes: ¡su experiencia!

Y cuando hablo de experiencia, no me refiero a aquel tipo de experiencia adquirida por haberse acostado con un millón de hombres, porque no es eso lo que la dejará más segura en la cama, o sobre conocer mejor su cuerpo, o de entender las limitaciones, los matices de placer… Es, por sobre todo, de estar segura como se es, y de estar como y con lo que le gusta.

Creo ya haberlo citado antes, pero les recuerdo que un estudio realizado por la  “Escuela de Medicina de la Universidad de San Diego”, dice que el 61% de las mujeres con más de 67 años están felices en lo referente a sexo. Dentro de las 806 participantes del interrogatorio, el 67% dijo que llega al orgasmo en casi todas las relaciones que mantiene… ¡Una espectacular performance!

Entonces, mis amigas, denle con fe… ¡Pero cuidado!, no hay que olvidarse que la protección vale en cualquier edad, y no es porque las mujeres que un determinado día se convirtieron en veteranas y que ya llegaron a la maldita época de la menopausia, es que ellas no corren más riesgos de concebir y fecundar, y el preservativo deja de ser una protección necesaria.

Entiendo que al llegar en este último parágrafo, el leyente ya se esté riendo de lo que digo. Halla él con su inopia sexual, pero les aclaro que en los últimos 10 años, y según lo anuncia el periódico “Daily mail”, las DSTs aumentaron entre las personas con más de 45 años. Y como si fuese poco, los casos de clamidia e herpes más que doblaron, y los de sífilis cuadruplicaron.

No obstante, del otro lado del océano, en Inglaterra, uno en cada diez británicos mayores con más de 50 años, dice estar muy feliz por tener aventuras amorosas seguidamente. Y otro dato curioso, es enterarnos de que un número grande de personas por encima de los 45 años están participando activamente de swings… ¡Esplendoroso juego!

En fin, mis amigos, ¡muévanse! tiren ya las posaderas de arriba del sofá, pues la conclusión a la que se llega con estos datos, es que envejecer puede ser mucho más divertido —y placentero— de que llenar miles de páginas de palabras cruzadas, chismear con la vecina, mirar teleteatros en la TV, o lo que jamás podamos imaginarnos… Al final de cuentas, edad y sexo pueden convivir con total armonía… ¡Pruebe y verá!… Después me cuenta.

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