Evite la Sintomatología de la Vejez


Curiosos, una vez le preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles eran, sobre su reflexión, los factores que destruyen al ser humano. Carismático, él les respondió así: “La Política sin principios, el Placer sin compromiso, la Riqueza sin trabajo, la Sabiduría sin carácter, los Negocios sin moral, la Ciencia sin humanidad y la Oración sin caridad. Por eso, la vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable; que las personas están tristes, si estoy triste; que todos me quieren, si yo los quiero; que todos son malos, si yo los odio; que hay caras sonrientes, si les sonrío; que hay caras amargas, si estoy amargado; que el mundo está feliz, si yo soy feliz; que la gente es enojona, si yo soy enojón; que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido”.

Por todo lo sentenciado por este ilustre personaje, les diré que yo acredito que la vida es como un espejo: si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa, y por consiguiente, la actitud que yo tome frente a la vida, será la misma que la vida tomará ante mí… Así, “el que quiera ser amado, que ame”.

Sin embargo, la gente que aún tiene que trabajar, me pregunta a menudo qué hago yo todos los días, ya que ahora que estoy jubilado… me debe sobrar mucho tiempo.

Pues bien, sobrar mismo, no me sobra, pero les digo que, por ejemplo, el otro día fui al centro y entré en una agencia de correo para recoger un paquete que me había llegado. Fue rapidito, no tardé en la gestión ni cinco minutos.

Pero resulta que cuando salí, un “Oficial de Tránsito” estaba llenando una infracción por estacionamiento prohibido. Rápidamente me acerqué a él y le dije: “¡Vaya hombre, no tardé ni cinco minutos…! Dios le recompensaría si usted hiciera un pequeño gesto para con un jubilado”…

El hombre me ignoró olímpicamente y continuó llenando la infracción. La verdad es que me pasé un poco con la boca y le dije que no tenía vergüenza…

Me miró fríamente y empezó a llenar otra infracción alegando que, además, el vehículo no tenía pegada una calcomanía de no sé qué “inspección técnica”…

Entonces fue allí que levanté la voz para decirle que me había percatado un poco tarde, de que estaba tratando con un boludo, y que no sabía cómo carajos lo habían dejado entrar a trabajar en la Dirección de Tránsito…

En ese momento él tipo acabó de llenar la segunda infracción, la colocó debajo del limpiaparabrisas, y empezó con una tercera.

Sin embargo, les digo que ante su despreciable actitud, no me achiqué y estuve así durante unos 10 minutos, puteándolo en todos los idiomas que recordaba, y creo lo menos que le dije fue que era un pelotudo e hijo de p……

Pero resulta que el hombre, a cada insulto mio, respondía con una nueva infracción. Y yo notaba que con cada infracción que llenaba, se le dibujaba una sonrisa que reflejaba la satisfacción de la venganza…

Después de verlo llenar la enésima infracción… al fin le dije: “Bueno, hombre, lo tengo que dejar…. ¡Ahí viene mi colectivo!”.

Así pues que, para evitar que un buen día me contagie ese tal de síndrome de la vejez y los factores que destruyen al ser humano, desde mi jubilación, cada día busco ensayar cómo hago para divertirme un poco, pues entiendo lo cuanto es importante hacer algo a mi edad, como para no aburrirme y mantenerme en un muy buen estado físico y mental… Así que les recomiendo: ¡Practique esta arte, verá lo bien que le hace!

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