Solución para el Pobre – Usar Viagra Natural


Cuando a finales de los ochenta reparábamos abismados como al fin caía el Muro de Berlín, colapsaba el gigante soviético y se hablaba del fin de la Historia implantándose una nueva especie de religión: la economía de mercado, única alternativa sana y correcta para desarrollar estrategias nacionales e internacionales mientras la humanidad occidental se inclinaba sumisa ante la globalización y el avance tecnológico que, como siempre lo ha hecho a lo largo de la historia, junto con su aporte indudable trae desocupación y remplazo traumático de máquina por hombre, parecía que todo estaba resuelto y alegremente el mundo marchaba por el sendero de la prosperidad.

Mero engaño de muchos. En paralelo a tanto jolgorio, pronto se empezó a notar claramente, primero en los países subdesarrollados y luego en las grandes potencias, que la brecha entre ricos e pobres se agrandaba y formaba el caldo de cultivo para viejas rencillas y hacía surgir nuevos Robin Hood que, en florestas menos románticas que la de Sherwood, volvían a lanzar programas de justicia social.

Por todo ello, me da risa, pero risa por no llorar, claro, al escuchar a viejos políticos reivindicar políticas pasadas que produjeron el desastre actual y las que insisten en presentar como la única salvación… ¿Y si pensaran en algo nuevo? Pero parece que esa es una dieta que ellos no quieren seguir.

Sin embargo, todo por lo contrario, ahora noto que unos clarividentes investigadores de la Universidad de “Queen Margaret” de Edimburgo, dicen asegurar que un fruto natural, puede lograr el mismo efecto; es decir, elevar el nivel de testosterona en el hombre, aunque este no sirva para el desarrollo de políticas de protección ni filosofías económicas, pero si para alegrar al individuo y aliviarlo donde más le duele… ¡Estupendo!

Se trata nada menos que de la “granada”, notable fruta cuyo jugo podría alcanzar efectos afrodisíacos muy parecidos al del viagra… ¿No me diga que no es un hallazgo mil veces fantástico?

Pues le digo que sí, porque según señala el diario “ABC” de España, los investigadores siguieron los efectos de la granada en un grupo de 58 personas de ambos sexos durante dos semanas. También aseguran que la caterva de investigados tenían entre los 21 y 64 años, lo que nos muestra más una vez que dejaron de lado a los exhaustos abuelos que ya no tienen solución ni con el auxilio de un guindaste.

Retomando la escatológica línea de cuestión en curso que me llevó a incongruentes reflexiones, parece que al término de dicho período de estudio, tanto los hombres como las mujeres aumentaron su apetito sexual, del cual parece que algunos de los más veteranos ya se sentían desahuciados y olvidados. Sin embargo, el asunto también presentó otros pormenores, ya que hubo otros cambios más notorios como los que demuestran que a ellos les creció vello facial y les cambió la voz, y las mujeres vieron fortalecidos sus huesos y músculos… Pronto, las Dalilas se volvieron Sansones, y los Sansones igual a Julia Pastrana… ¡Sorprendente!

De cualquier modo no importa, lo principal aquí es saber que la testosterona no sólo aumenta la libido, sino que también reduce la presencia de cortisol, la conocida hormona del estrés… Verdadera culpable por adormecer los Birgulinos y anestesiar las Chichulas.

En fin, lo sorprendente de todo esto, es saber que estos extasiados investigadores ingleses confirmaron, además, algunos otros atributos conocidos de la “granada”, como que es rica en antioxidantes, que puede combatir el cáncer, aliviar los síntomas de la osteoartritis y los trastornos estomacales y la conjuntivitis… Al mismo tiempo, claro está, de hacerte despertar las ganas… Si es que le quedó claro.

Entretanto, al contrario de lo que algunos dramaturgos prescriben en bulas escritas con letra en miniatura ante la teatral frustración de la juventud de hoy, diré que no hay nada más patético que tener que asistir un show de títeres sin gracia o a políticos en campaña cazando votos. Todo más o menos así como tener que escuchar las melifluas lamentaciones de “Lot”, -el pesimista hermano de Iscá y Mildá, hijo de Harán, que era hermano de Abraham, y por consiguiente sobrino de Abraham y nieto de Taré, el padre de Abraham-, siempre alegando poseer en su casa una mujer insulsa y unas hijas fornicadoras, sólo para salvar la sátira mas grotesca y enervar al elocuente lector sobre la Historia verdadera de Sodoma y Gomorra, donde como se sabe, no había granadas… ¡Simplemente lamentable!

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