Sincronice el Clímax y Deje el Oído de Lado


Ya es hora de que los hombres sepan de una vez por todas, que no deben dejarse llevar por el entusiasmo de su oído, principalmente porque los gemidos de su pareja durante el sexo no significan necesariamente que ella ha alcanzado el orgasmo. Así lo demuestra un reciente estudio realizado por dos extasiados investigadores de las Universidades de “Central Lancashire” y “Leeds”, en Inglaterra. Puesto que según dicho estudio, los ruidos y los gemidos emitidos por la mayoría de las mujeres cuando tienen relaciones sexuales, son intencionales y tienen objetivos muy concretos.

Gayle Brewer, un investigador de la Universidad de Central Lancashire declaró al diario español “El Mundo”, que: “Los resultados muestran que el momento del orgasmo y los suspiros están divorciados entre sí, y las mujeres reconocen que, con sus gimoteos, buscan, entre otras cosas, acelerar el clímax de la pareja y aumentar su autoestima”.

Otro autor del estudio, es Colin Hendrie, de la Universidad de Leed. En el trabajo, grabado por ambos en el último número de “Archives of Sexual Behavior”, publicación oficial de la “Academia Internacional de Investigación Sexual”, -entidad esta que reúne los estudiosos de temas en lo erótico-amatorio-sexual-, los dos sicalípticos científicos dijeron que las llamadas de “vocalizaciones de copulación” -definición técnica de los gemidos y gritos emitidos durante las relaciones sexuales-, tienen “efectos múltiples” que incluye la sincronización del orgasmo femenino y el masculino, o el fortalecimiento de la pareja. Sin embargo, las causas de ellos son una sorpresa para los menos leídos.

En la investigación, los científicos presentaron una serie de cuestionarios para 71 mujeres sexualmente activas y heterosexuales entre 18 y 48 años, donde por causas recontra sabidas, no se incluyeron en él a las vírgenes prudentes, ni a las abuelas precipitadas… ¡Asombroso!

En tal indagación, ellas necesitaron contestar preguntas acerca de la frecuencia de sus orgasmos en las etapas del encuentro sexual, como estos se produjeron, la historia de la pareja, y la cantidad y la intensidad de sus gemidos y gritos durante el trance. También se les preguntó si ellos (los incautos varones), se quejaron de las cuestiones “tácticas” y las consecuencias que tenían sus vocalizaciones.

Al final, los datos mostraron que existía “una sincronía entre la vocalización de las relaciones sexuales y el orgasmo”, concluye dicho estudio, agregando un hecho que fue apoyado por las respuestas a la pregunta: “¿Qué porcentaje de tiempo usted emite el ruido durante el sexo, incluso cuando va a tener un orgasmo?”. Alrededor del 25% de las mujeres reportaron que más del 90% del tiempo, y que se quejó cuando hubieron llegado al orgasmo”… El otro 75%, pienso que deben ser frías como loza de túmulo.

Ahora viene la pregunta del millón: ¿Cuál sería entonces la importancia de las vocalizaciones de copulación?

Entiendo cuán anhelante debe estar el lector por saber el resultado, pero la investigación pone de relieve que el 66% de las encuestadas dijeron que habían utilizado esta característica para acelerar la eyaculación de su pareja con el fin de evitar la incomodidad, el aburrimiento o la fatiga… O sea, que la mayoría de los que llegaron a este punto del relato, ya se enteraron que no son suficiente hombres para ellas.

Así mismo, insisto en agregar otro dato para los inaptos: “Es importante destacar que, el 92% de las participantes la tenía muy clara de que estas vocalizaciones fomentaban la autoestima de su pareja, y el 87% de ellas reconoce que eran emitidas para este propósito”… ¡Qué decepción!

Pero aun hay más: las mujeres descubrieron que ante la inhabilidad varonil de su pareja, ellas lograban orgasmos más frecuentes durante la automasturbación del clítoris, las caricias de su pareja y durante el sexo oral, de que durante la penetración vaginal del caprichoso birgulino en la sudada chichula… ¡Sorprendente!

También, de acuerdo con lo revelado por Brewer y Hendrie, varios estudios anteriores han examinado los efectos fisiológicos y psicológicos del orgasmo femenino, pero muy pocos se han centrado en las vocalizaciones de copulación… “Los datos muestran que todas (las encuestadas) se quejaban y al menos algunas de ellas lo hicieron a sabiendas”, y agregan en el documento: “El cien por ciento había experimentado el orgasmo. Sin duda, los gimoteos se produjeron con frecuencia en otros momentos de la relación, y no con la penetración vaginal, lo que indica que la estimulación del clítoris es de suma importancia en este contexto”… ¿Vio, vio? ¡Tarambana!

Los investigadores concluyen indicando que la investigación muestra claramente que “en las mujeres, las vocalizaciones del orgasmo y el apareamiento se disocian en las relaciones sexuales, lo que indica que cuando la cuestión aprieta, al menos algunas de ellas son más conscientes al actuar bajo el control del inconsciente”. Así, las mujeres “probablemente los utilizan para manipular el comportamiento de su pareja, en particular para influir en el momento del clímax”.

Qué más agregar ante tan loable estudio, si en verdad, sólo pienso que en el tiempo de Gandhi se alegaba que la fornicación era un medio de protestar contra el imperialismo y, “Java”, el alma individual, solamente alcanzaría la conciencia de su verdad cuando los ingleses se marchasen de una vez de la India y por fin la madre Tierra pudiese disponer de sus ubres para alimentar los famélicos de la patria bajo las cretinas veleidades de la autodeterminación… ¡Todo un clímax!

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