A Ellas les Inquieta sus Fobias Sexuales


Hay individuos que no viven abierta y plenamente su sexualidad, ya que día y noche les persiguen fantasmas relacionados con creencias e ideas que despiertan en ellos una terrible aberración a todo lo relacionado con el sexo.

Pero quien cree que la sexualidad es sinónimo de placer al máximo, está en un error, ya que hay muchas personas que padecen diversos trastornos que no les permite disfrutar de ella por completo, como por ejemplo las llamadas fobias sexuales que atacan principalmente a las mujeres.

Como indica “apalcomunidad.org”, estos miedos y temores lo único que provocan es que la relación con la pareja se enfríe, se entorpezca y al cabo del tiempo llegue a romperse, provocando infelicidad en aquella persona que quizá por pena, no se atrevió a hablar con alguien de esa problemática.

Ante tales casos, exhibiendo mi carácter humanitario y desprendido de siempre, y con la ayuda de diversos sitios, entre ellos “parasaber.com” y “blog.juguetesvenus.com”, plasmo aquí y ahora un listado con las fobias sexuales más comunes, que a continuación dadivosamente les presento:

Vaginismo. Sucede cuando las mujeres experimentan mucho temor de ser penetradas, lo que provoca la contracción involuntaria de los músculos perivaginales. El sitio “mujeractual.com” explica que esta situación no siempre está relacionada a un trastorno mental, sino que también pueden existir diversas causas orgánicas que lo provoquen, tales como cicatrices en la zona, desórdenes hormonales, infecciones, entre otras… inclusive aquellas que morbosamente usted está pensando ahora.

Erotofobia. Se le denomina de esta manera al miedo o malestar que pueden experimentar tanto hombres como mujeres al momento de entablar una conversación relacionada con la sexualidad. La erotofobia significa un problema de pareja, pues como explica “tamaraespumademar.blogspot.com”, las personas no consiguen comunicar abiertamente sus deseos e incluso rechazan la idea de tener experiencias sexuales, optando por una vida célibe… Y se contentan con revistitas y actividades manuales.

Venustrafobia. Este miedo es exclusivo de los hombres y lo experimentan cuando se acercan a una mujer a la cual la consideran sumamente hermosa. Los caballeros experimentan escalofrías, taquicardia, tartamudez y sudor excesivo cuando se encuentran al lado de una bella dama, según indica “planetaneutro.blogspot.com”. Los especialistas concluyen que los hombres que la padecen son aquellos que experimentaron un rechazo que los dejó marcados de por vida y, para superarlo, se recomienda acudir a psicoterapia… O a un burdel, que es más barato.

Gimnofobia. Tal y como indica “noticiasdesalud.blogspot.com”, se trata del miedo que una persona puede llegar a sentir de verse a sí misma o alguien totalmente desnuda. Puede sucederles tanto a hombres como a mujeres y hombres, y los especialistas coinciden en que este miedo fue infundado por un aprendimiento mal adquirido del cuerpo cuando se es niño. Es común que las personas con gimnofobia presenten problemas respiratorios o taquicardia a la hora de ir al médico y tener que mostrarse sin ropa y, por lo tanto, es prácticamente improbable que puedan sostener una relación sexual… Mejor es hacer lo que indica el Talmud, se visten con un camisón agujereado y pronto.

Fetichismo. Es el uso recurrente de diversos objetos y juguetes al momento de una relación para alcanzar el máximo placer; hay a quienes esta práctica se les vuelve una obsesión y uno de los individuos que sostiene dicha relación se verá afectado, pues desarrollará sentimientos negativos contra los hechos de sometimiento y para con la otra persona… Por lo tanto, nunca le regale a los chicos, soldaditos de chumbo o muñequitas con cara depravada, no son nada recomendables.

Heterofobia. Originalmente, es el terror o miedo que puede desarrollar una persona hacia las otras del sexo opuesto. La gente que la padece desarrolla cierto rechazo hacia el otro género, aunque el término en los últimos años se ha tergiversado, pues comúnmente lo usan los homosexuales para referirse de esta manera a todos aquellos heterosexuales que excluyen y no aceptan a la comunidad gay… Todo recurrente de la falta de experiencia y uso de sus partes pudientes, claro.

Genofobia. Según “fobias.net”, es el miedo extremo que alguien puede llegar a sentir de tan sólo imaginarse teniendo relaciones sexuales. Puede derivarse por varias cosas, entre ellas que la persona haya sido víctima de una agresión o bien, que haya presenciado un acto sexual traumático. Esta gente cree que el sexo simplemente es una cosa asquerosa y horrorosa… No en tanto, masturbarse, parece que no los afecta tanto.

Medomalacufobia. Este miedo es exclusivo de los hombres y se trata del pánico que pueden llegar a experimentar de tan sólo pensar que en el momento más álgido y placentero de la relación, pierden la erección, lo que podría generarles una mala imagen y posterior rechazo de sus parejas… Lo más recomendable, es que ellos pasen antes por la farmacia y compren algunas pastillitas de viagra.

Itifalofobia. Otra exclusiva de los caballeros y resulta ser todo lo contrario a la medomalacufobia, pues se trata precisamente del miedo que origina el ver o tener una erección. Según lo publica “sexologia.net”, el mayor pánico se desencadena de tan sólo pensar que otros pudieran llegar a enterarse de que la estás teniendo, un miedo que se generó siendo niño, al ser excesivamente reprimido por llevar a cabo este acto de manera involuntaria… O lo agarraron con la mano en la masa.

Falofobia. Es el terror que les causa a las mujeres ver o tocar un pene. Las chicas que sufren de esta fobia y llegan a entrar en contacto con el miembro viril sufren ansiedad, sudor excesivo, temblores en el cuerpo e incluso podrían llegar a perder el conocimiento.  La falofobia es todo un reto para la psicología, ya que hasta ahora no se sabe qué puede originarla, pues ha quedado descartado que derive de un abuso o de un acto violento… En todo caso, si en lugar de acostarse con un osito de peluche, tuviesen un falo de felpa, pronto se recuperarían de su fobia…

Y así, completamente nostálgico y totalmente palimpsesto este pedagógico artículo, aunque siempre preocupado en exhibir el lado adverso de los tapetes en los cuales enterramos nuestros trastornos sexuales y todas las malezas del oficio, creo haber develado la Nada y estar más próximo de los dioses, y claro, mordisquear la perfección, mismo sabiendo que esta es intragable… ¿No es formidable?

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