Efectos del Mal Uso de los Órganos Genitales


Para quien aún no lo sabe, a buen tiempo aviso que la vanidad, el sexo y otros vicios decurrentes del uso indiscriminado de los órganos genitales masculinos, pueden terminar a cualquier momento con la vida de un hombre, no importa cuál sea la posición o cargo que este ocupe en la colectividad de nuestro desquiciado orbe.

Pues bien, para corroborar mi tan sabia y conveniente advertencia, he de informarles ya y ahora, que el ex-dictador libio Muammar Gaddafi, muerto el último día 20 de octubre por fuerzas tal vez mal apuntadas como rebeldes de su país, tenía un apetito sexual voraz, y era tan viciado en esas pildoritas azules de Viagra, que llegó a recibir severas recomendaciones médicas para que suspendiese el descontrolado uso del medicamento, y, para que ustedes vean que no es invento mío, les cuento todo de acorde con las informaciones declaradas por el periódico británico “Daily Mail”.

Las indagaciones divulgadas por este vehículo noticiero, habrían sido reveladas por un empleado chismoso que trabajó en la cocina del dictador por siete años, y el cual es conocido como Faisal, pero que no es ni nunca fue un rey árabe.

De acuerdo con lo dicho por este intrigante y embozado chef de cocina, Gaddafi tuvo excitantes relaciones sexuales con por lo menos cuatro mujeres, horas antes de encontrarse con el príncipe Andrew en 2008. En la referida ocasión, Faisal dijo que preparó una cena con platos árabes tradicionales… Pero no esclareció si estos eran afrodisiacos.

En dicho encuentro, Faisal afirma que los dos mandatarios discutieron relaciones bilaterales -y no sexuales- entre Libia y el Reino Unido para la elaboración de un contrato de petróleo. Sin embargo, parece que Andrew hasta aquel momento no sabía de la intemperante y lujuriosa preferencia de Gaddafi por mujeres jóvenes, algunas de ellas contratadas como guarda-costas… Lo que nos induce a creer que estupenda idea, pues así mataba dos pájaros con un tiro solo.

“Eran cuatro, a veces cinco mujeres diariamente. Ellas se convirtieron en un obcecado hábito lúbrico de Gaddafi”, afirmó el charlatán cocinero, y citado por el diario “Daily Mail”. “Ellas entraban en el cuarto del dictador, y él hacía lo que quería con ellas. Después, el hombre salía del dormitorio de lo más campante y como si hubiese acabado de sonarse la nariz”.

Faisal el lenguaraz también contó al periódico inglés, que se tornó amigo personal de algunas mujeres explotadas sexualmente por Gaddafi, y que a su tiempo quedaron conocidas como las “monjas da revolución”, pero sin el hábito, por supuesto… “Todas ellas mantenían relaciones sexuales con Gaddafi, y las más inteligentes, pronto se tornaran más ricas con los regalos y el dinero que él les daba”…. ¡Ahhh!… Ahora entiendo tanta dedicación. Pobres muchachitas.

Algunas, de acuerdo con este chef murmurador, no tenían tanta suerte y salían de los aposentos del ex-dictador directo para el hospital para recibir atendimiento médico… Bueno, aquí no entendí el por qué, pero me lo imagino.

También cuenta que las oportunas víctimas eran escogidas en la Universidad de Trípoli, donde el ex dictador daba conferencias (no sé si de sexo), y enseguida, llevaba las jóvenes para una sala que contaba con una cama doble…, muy cómoda, claro.

El vicio de Gaddafi por sexo, fue lo que originó a que los médicos pidiesen que el maniático de su jefe redujese la dosis que tomaba diariamente de píldoras de Viagra. No obstante, incluso en una oportunidad, un funcionario del régimen libio fue enviado de viaje a Paris, para que comprarse un novedoso equipamiento que prometía aumentar mágicamente el tamaño del órgano sexual masculino… Pienso que al aplicarlo, el susodicho le habrá quedado como una lombriz.

El chef reveló inclusive, que la vanidad del dictador también obligaba a que los empleados le pintasen los cabellos cubriéndole partes peladas de su cuero cabelludo, y a usar maquillaje para esconder las arrugas y remangues de piel de su rosto, las cuales también trataba con productos à base de té verde… Un afeite fantástico.

Moraleja: No hagas presuntuosamente de tu órgano un soberano flautín, pues ciertamente, tarde o temprano, alguien te matará de un tiro en el medio del desierto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: